Hace dos meses, en estas mismas páginas, les dije a ustedes que la situación económica para 2012 no pintaba bien y que, visto el crecimiento negativo del último trimestre, me temía que podría empeorar. La realidad me está dando la razón, ya que el escenario ha empeorado más de lo que imaginábamos, provocado por la caída del PIB para este año entre el 1,5 y el 1,7% según los analistas del Banco de España y del Fondo Monetario Internacional. Esta desfavorable cifra se traduce en un aumento de 500.000 parados más en este año, con una tasa de desempleo sobre población activa que llegará al 23,5%, derrumbe de las inversiones y del consumo privado y público, más impuestos y una vuelta de tuerca más en los servicios del Estado de bienestar. Mientras tanto, el Gobierno se muestra sorprendido, confuso y sin ideas claras (a pesar de que Rajoy dice lo contrario), con una política de comunicación inadecuada apareciendo en los medios Montoro, Guindos y la vicepresidenta haciendo declaraciones poco convincentes y contradictorias, mientras el presidente se mantiene mudo. Lo cierto es que las dos reformas de gran nivel para el fomento de la creación de empleo se están demorando probablemente mediatizadas por las elecciones andaluzas. Me estoy refiriendo a la reforma laboral donde los que se denominan "agentes sociales" (¿?) siguen y siguen negociando, apalancados por el dinero público y, mientras tanto, los parados crecen y muchas empresas desaparecen. ¿Cuándo llegaremos a saber en detalle el importe de las subvenciones, con cargo a nuestros impuestos, que se destina a los liberados y empleados de los sindicatos y de la patronal?
La segunda de las reformas pendientes para que fluya el crédito a pymes y familias, como condición básica para empezar a crear empleo, es la del sector financiero. Este parece el cuento de nunca acabar y el Gobierno da la sensación de que no tiene claro qué hacer. Primero querían crear un "banco malo", ahora parece ser que han cambiado de opinión y declaran que las entidades tienen que provisionar 50.000 millones de activos inmobiliarios tóxicos, pero no han decidido cómo hacerlo, ni en qué plazo, ni tampoco tienen una hoja de ruta ni un plan de acción para las entidades que entren en pérdidas (que serán varias) ni tampoco cómo afrontar las fusiones que necesariamente se producirán como consecuencia de esos quebrantos. En conclusión: pesimismo, desánimo y desconfianza de los trabajadores, empresarios, mercados y población en general, pues estas demoradas reformas empezarán a tener efecto en el paro a medio plazo (dos años).
Les comentaba a ustedes en mi último artículo que la única manera de crear empleo con rapidez y contundencia este año sería proceder a una amnistía fiscal que permita aflorar dinero negro. A mí particularmente es una medida que no me gusta, ya que es injusta con los que han sido buenos con Hacienda y premia a los defraudadores, pero explicando bien que se trata de una medida excepcional, ante una situación de emergencia y que se hará por una última vez, permitiría aflorar como mínimo 25.000 millones (en Italia en 2011 fueron 100.000) que irían destinados a una emisión especial de deuda del Estado a cinco años y con un tipo de interés del 1% anual. Esos fondos se canalizarían a financiar un plan de infraestructuras adecuadas y necesarias (ahora paradas), lo que permitiría crear un millón de empleos en el sector de obra pública. En caso contrario, preparémonos para más paro, más impuestos como la subida del IVA, más recortes en sanidad, educación e investigación y empobrecimiento general.