- El tenderete rojo galaico está que arde, fratres. La renuncia aún no firmada -ni aceptada- de Aymerich a su cargo en el Grupo nacionata de la Cámara puede armar la de Zeus na Fronte. Y reactivar lo que ya hay quien llama, en vez de escisión, "larga marcha" de los críticos. Por eso hay dudas en la U acerca de cómo resolver la cuestión. Y en a quién poner en el sitio de Carlos, aunque todos saben ya que Ana -Pontón- mola un montón. Uyuyuy.
- El caso es que el segmento más cortés -ya sabéis- de la Upegá no quiere dar la impresión de que se abre una etapa de cuchillos largos. Por eso preferiría a alguien como Suárez Cabal, nada sospechoso de flojera ideológica y con más cartel, fuera y dentro, que otros/as. El problema es que Alfredo no quiere, e insiste en no presentarse a las próximas gallegas. Y en no dejarse convencer, como la vez anterior. Uf.
- Entre sus vecinos los soeciatas onte hubo insomnio, a la caza del voto despistado en el cónclave de Sevilla. Por lo que contó avecilla, la hipótesis de un acuerdo -aún sin cerrar- entre Abel y Pachi, sea cual fuere el nuevo poncio estatal, se reforzó mucho. Sobre todo tras la exhibición de charlas entre los herculinos -que ahora van de rojos, manda caralho- y los lucenses antes blancos y ahora oscuros. Uyuyuy.
- ¡Ah! Que antes de rematar por hoxe hay que recoger un mensaje de Anacleto. En el que dice que aún no pudo confirmar cuánto hay de cierto en el rumor que corrió ayer por el mundo financiero sobre la renuncia de algún poncio ubicado aquí tras conocerse la rebaja de sueldos decretada por Guindos allí donde el FROB tiene pelas. Al contrario: el mensaje de la dirección fue que se mantienen intactas las opciones de seguir en solitario. ¿Capisci?