A estas alturas, y a pesar de que no le falta apoyo mediático en la tarea de disimular la situación, es ya un secreto a voces que las tensiones internas crecen el PSdeG. Y no se limitan a las palpables en el grupo parlamentario -donde el ex conselleiro Ricardo Varela mantiene una influencia decisiva, tanto al menos como la de Manuel Vázquez-, sino se extiende al seno del partido.
Las causas de las críticas -por ahora puertas adentro- son varias. La más sonora salió de Emilio Pérez Touriño, que reclamó, en una comida de despedida del grupo a él y a la ex diputada Laura Seara, otra estrategia de oposición, pero las hay también más puntuales.
Es un secreto a voces el malestar de una parte del PSdeG por la actitud de la dirección en el llamado "caso de las subvenciones", que salpicó al secretario de Organización, Pablo García, y al sindicato Unións Agrarias. Y en el socialismo coruñés -una de cuyas referencias es Mar Barcón- hay una conocida discrepancia con el enfoque global de la política interna.
Fue en A Coruña precisamente donde se visualizó la situación con dos candidaturas a la dirección, la de Fernández Moreda, que resultó ganadora, y la del diputado Lage Tuñas, apoyado en principio por Barcón, que no contaba con el respaldo de Pachi Vázquez.
"sed realistas..."
Pero las diferencias se agudizaron en las últimas semanas. Después de visualizarse en lo relativo a la fusión de las cajas -el portavoz parlamentario, Fernández Leiceaga, defendió posturas divergentes a las de Vázquez- hay ahora quien se opone al enfoque frente a la crisis. Y, más en concreto, a la línea de la dirección frente a la crisis.
En concreto, existe en el PSdeG quien cree que el apoyo pleno a la política de Zapatero no hará sino apuntalar a un BNG en horas difíciles. Y, a la vez, fortalecerá las ya muy sólidas posiciones del presidente Feijóo.
La actitud de Pachi Vázquez sobre el pago de la deuda gallega al Gobierno central se condensa en una frase. Un dirigente pontevedrés dijo en público que "exigir cambios en el gobierno de otro como condición al apoyo es absurdo. Parece propio de los tiempos del 68, con el eslogan aquél de "sed realistas, pedid lo imposible".
sólo tiempo
En todo caso es también un secreto a voces que los cambios en la Xunta son inevitables y sólo cuestión de tiempo. Alberto Núñez recordó que esa es una facultad exclusiva de la presidencia, aunque no respaldó de forma tajante a todo su gabinete.
En el PPdeG ya existe la convicción de que varios integrantes de la Xunta están ya amortizados, si bien Feijóo podría posponer su relevo hasta las elecciones municipales. Afectaría, en principio, a tres o cuatro consellerías, alguna en el área económica y financiera.
Entre los populares se defiende la necesidad del cambio entre otros motivos porque hay "varios conselleiros que provocan problemas que después tiene que arreglar el presidente". Y aunque añaden que "a Alberto le gusta, eso desgasta su figura", sobre todo a medida en que la crisis se profundiza y aumenta la preocupación.
el alivio
Otro secreto a voces es el que se refiere al alivio -relativo- de la Xunta que esperaba algo peor del plan de recortes de José Blanco (que habría informado poco antes a Feijóo), y que deja el AVE en los términos del Pacto do Obradoiro.
Por cierto: en Lugo hay quien cree que la decisión perjudicará electoralmente al alcalde López Orozco y rebajará las posibilidades de Besteiro en la Diputación.
Pero ésa es otra historia.