CEFERINO DE BLAS
Francisco Leal Insua, director de FARO, recuperó para el periodismo a Álvaro Cunqueiro, cuando se encontraba confinado en Mondoñedo, después de que le fuera retirado el carné profesional de prensa por el régimen franquista. Cuenta Leal Insua que tras proponerle colaborar en FARO, Cunqueiro le preguntó con qué seudónimo quería que firmara, y le contestó: con Álvaro Cunqueiro. El mindoniense, para ganarse la vida, traducía libros o firmaba sus colaboraciones con seudónimos como Álvaro de Labrada para burlar la censura.
Su primera colaboración en el diario coincide con la fecha del 25 de julio de 1950, hoy hace justamente sesenta años, aunque no es de temática xacobea. Escribe un artículo que lleva por título "Tierras hermanas de Galicia y Portugal", bajo el epígrafe de "Miño por medio". Donde dice: "El Miño, si queréis, para un gallego es la introducción al conocimiento de Portugal". Debía ser el primer artículo de la sección que le encargó Leal Insua, "pasajero en Galicia", en el que el autor imaginaba "que iba paseando, viendo pueblos, ciudades, la costa...", pero se olvidaron de rotularla, y el artículo que inaugura la sección es el que publica el día de San Froilán, patrón de Lugo.
La festividad de Santiago es un a modo de hilo conductor de la vida profesional de Cunqueiro en Faro de Vigo. Escribir sobre el Apóstol el día de su fiesta se convierte en hábito en la actividad periodística de Álvaro Cunqueiro. Existen diecisiete artículos de ambiente xacobeo, publicados en FARO entre los años 1951 y 1980.
Estos artículos marcan la evolución de Álvaro Cunqueiro y su relación con el periódico del que será cinco años director, colaborador durante tres décadas y del que forma parte indisociable. "Los gallegos siempre consideraron a FARO y a Cunqueiro la misma cosa", editorializaba tras su muerte, en febrero de 1981.
Su última colaboración también coincide con la fiesta del Apóstol de 1980, y como no podía ser de otro modo, a punto de aprobarse el estatuto gallego de autonomía, el artículo se titula "Festa de Santiago, Día de Galicia" y está escrito en gallego, a diferencia del resto publicado en castellano.
Forma parte de la tradición del periódico, desde los años veinte (1923) resaltar el Día de Galicia con números extraordinarios, en los que colaboraron los más destacados artistas gallegos de la época, con fantásticas ilustraciones, y lo más granado de sus escritores.
En la posguerra, y desde el año 1949 hasta el 65, FARO dedicará números o páginas especiales a honrar al Santo Patrono –a pesar de la carencia del papel, que obligaba a pedir permiso a las autoridades para ampliar la paginación–, en los que colaborarán asiduamente los más destacados escritores gallegos: Otero Pedrayo, Celso Emilio Ferreiro, Filgueira Valverde, Vicente Risco, José María Castroviejo, Fernández del Riego. O Camilo José Cela, en 1955, con un artículo titulado "Piedra y carne de Compostela".
Cunqueiro publicará de forma ininterrumpida en la festividad del Apóstol, desde 1951 a 1965. Enmarca sus artículos en las diversas secciones que populariza y que jalonan su vida como columnista. Desde 1950 a 1953, escribe "El pasajero en Galicia" y de 1955 a 1959, la sección se llama "Retratos y paisajes". Desde 1961 hasta el final de sus colaboraciones, sus artículos aparecen bajo la denominación de "El envés", la sección más conocida, tanto por ser la más dilatada en el tiempo como por tratarse de la última cronológicamente y, por lo tanto, la más recordada. Normalmente aparecía en última página, y del 64 al 67, coincidió con la sección "A modo" de Torrente Ballester.
En sus artículos, Cunqueiro, como es su estilo mezcla erudición, inventiva, técnica e inspiración literaria, y aborda el tema del Apóstol desde múltiples ángulos, ya sea el de las peregrinaciones, la ciudad de Compostela, elementos históricos, religiosos o míticos.
En dos ocasiones, en los años 50 y en el 62, aunque escribe en el día del Apóstol no es sobre temas xacobeos. Y en los años 65 y 71, FARO publica sendas crónicas de su autoría del Camino de Santiago. El viaje del 65, de Cebreiro a Compostela, en compañía del fotógrafo Magar, fue recopilada por Alba Editorial en un libro.
De forma un tanto extraña, Cunqueiro deja de publicar sus artículos en la fiesta del Patrono de Galicia –no lo hace en los años 66, 67 y 69-– cuando es director de FARO, cargo que ocupa entre febrero del 65 y julio del 70.
Desde este año hasta su postrer artículo sólo escribe en el día del Apóstol un "Envés" en el año 1974. La explicación es que a partir de los años setenta la festividad xacobea entra en un periodo de crisis, de la que no saldrá hasta los noventa, y desaparecen del periódico los números especiales.
Por suerte, la plenitud literaria de Cunqueiro se produce en los cincuenta y sesenta en que se valora lo xacobeo como una forma de engarce "con la fe galleguista" de los años veinte y treinta, de la que nos queda un legado inapreciable. La variada gama de registros literarios de Cunqueiro queda expresada en sus artículos del 25 de julio.