En Santiago arrasaron unos años unas camisetas que ironizaban con la eternización de las obras de la Cidade da Cultura. La Xunta de Fraga quería competir en modernidad con el Pompidou o el Guggenheim La Catedral no brillaba. Once años después, del Teatro de la Ópera que iba a competir con el Metropolitan Nueva York no hay noticias, pero 150 trabajadores de la Xunta saben que en breve irán a trabajar a un complejo que supone una inversión superior a la del hospital de Vigo.
Las dudas sobre el proyecto eran lícitas, pero una vez iniciado la peor solución hubiera sido cancelarlo y enterrar el dinero invertido hasta entonces, convirtiendo el Gaiás en una zona arqueológica de la era Fraga. Pero anunciar que la referencia cultural de Galicia acogerá ordenadores no parece que vaya a provocar que los turistas te paren en Santiago y te pregunten:"¿Y el Gaiás?