La Berganza y A Videira
El jueves se habló en la prensa de la investidura de la mezzosoprano española Teresa Berganza, junto a la actriz Nuria Espert, como “doctor honoris causa” por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Eso está bien pero yo os cuento una debilidad de esta excelente cantante que borda a Rossini, Mozart o Bizet y es premio Príncipe de Asturias: se la ve cada vez que visita Vigo en el mesón A Videira, ese que tienen hace 21 años Manolo Varela y Celia Aguiar en la calle viguesa Marqués de Alcedo. Tal es la cosa que no sé yo si prefiere antes que el título las navajas o el pulpo de este local, al que acude con el que fue director del Conservatorio, Roberto Relova. Una foto en la pared junto a la familia propietaria del mesón dan fe de esta afición por A Videira, de cuyos bivalbos llegó a hacer público elogio en una actuación en el teatro Caixanova. Una vez que tuvo actuación nocturna en Santiago vino sólo para cenar hasta Vigo.
Delicados opúsculos
Hace tiempo que no veía uno al siempre cortés profesor de Filosofía Ángel Núñez Sobrino, del que hablo periódicamente por sus minuciosos opúsculos sobre temas diversos de nuestra cultura o intrahistoria gallega, desde uno sobre su tío abuelo Carlos Sobrino hasta el sutil tratamiento de materias como “el riguroso mundo de la anotación”. Me reencuentro por fin con este Ángel y me entero de que publicó en la revista Pontenova un trabajo sobre “La presencia escrita de Eladio Oviedo y Arce”. Sus cartas con Casto Sampedro. Bien.
Puesto Piloto renacido
Dije ayer que había vivido una experiencia mística con los Magaz Brothers y quizás exageré. No sentí exactamente ese éxtasis alucinatorio que cuentan Santa Teresa o San Juan de la Cruz pero podríamos decir que San José y San Jesús Magaz de Bembrive consiguieron algo parecido la otra noche, en la privé con que inauguraron ese Puesto Piloto redivivo en el que cuentan con Michel Salgado como socio. No miento. ¿Acaso, hijos míos, no se manifiesta la presencia de Dios con unos santiaguiños, unos percebes, unas ostras, unas nécoras, unas cigalas a la plancha, unas almejas o un bogavante a la brasa si cada uno de ellos son sacados de las mejores aguas y familias como ellos hicieron? ¿Acaso no vibra la divinal presencia aún más si desde allí ves sentado los fuegos de Bouzas y todo se conjuga con un champagne Laurent-Perrier Rosé o un Billecart-Salmon, unos tintos como el Autor de Bocos o el Quinta Sardonia y blancos como O Rei, según elijas? Eso vivimos el domingo noche en el nuevo restaurante Puesto Piloto de Alcabre en el que los Hermanos Magaz, sin descuidar su asador Soriano, han volcado su experiencia dando su confianza en la cocina a Segundo Chiarroni, Fariña y Santiago. Y, si por allí pasó el alcalde Caballero y la senadora Carmela Silva para decir hola, y el teniente bloqueiro Santiago Domínguez y su mujer se quedaron un poco más antes de salir para la actuación de Patti Smith en Castrelos, allí estaba entre otros el superbancario Fidalgo, y no pienso decir que también Antonio Clavo representando a Michel por si quiere discreción. Y ahí tenéis, renacido, al Puesto Piloto.