Tanto cartel puede llevar a errores de interpretación
Vale que donde hay patrón no manda marinero y que el que manda, manda. Incluso que Dios es Dios y Alá es su profeta, pero plantificar tres cartelones de Alcaldía en los cuatro palmos de fachada de la antigua escuela de Tomás A. Alonso y donada por Tomás A. Alonso, que está siendo acondicionada por el Concello parece una exageración.
Tanta, que el que no esté en la pomada puede creer que la reforma es para convertir el inmueble en sede de la Alcaldía o incluso que ya es la Alcaldía y que están de obras. En fin...
Buenos y bonitos, pero no están homologados
Con motivo de la última reforma del Paseo de Alfonso han instalado unos bancos la mar de aparentes.
Están situados a la sombra del olivo, en la placita de la fuente, que salpica según de donde sople, y bajo los magnolios, mirando hacia la ría.
Son amplios y cómodos, con asientos y respaldo de madera-madera y armazón anodizado... Pero no están homologados.
Así que el día menos pensado desaparecen y en su lugar plantifican los oficiales, los que llevan lo de Alcaldía marcado a fuego.
Siendo cosa de Calviño, ya se sabe que eran teóricas...
Quejas por el transporte público el domingo por lo de los aviones, aunque siendo cosa del camarada Calviño ya se sabía que lo de las frecuencias prometidas era teórico.
El personal se agolpaba en las paradas en espera del bus que cuando llegaba pasaba de largo porque iba abarrotado, como los tranvías a Balaídos o a Castrelos en los años cincuenta.
Y cuando alguien lograba subir era la fiesta de la sardina... En lata.
javiermosquera@farodevigo.es