Se dice de Javi Maneiro (O fillo da Necha), ex cantante de Heredeiros da Cruz y ahora de Xabón Blue, que cada vez que actuaba sentía minutos antes la perentoria necesidad de deponer, o sea hacer sus necesidades, debajo del escenario. Antes de salir ante el público, Germán Fandiño, Tony Lomba para el respetable, reconoce que no puede soportar nada ni nadie en la escena que no sea imprescindible porque le gusta tener allí a sus anchas más vestuario que el de la Piquer. "Encima del escenario soy Dios, -cuenta- pero bajo y soy uno más; por eso, cuando acabo el concierto, desaparezco de las salas, no soporto que se hable de mí, no tengo nada que decir". O sea que a Maneiro actuar le genera un pronto metabólico de cagarse por la pata, con perdón, y a Germán una obsesión por vaciar el escenario y llenarlo de prendas travestonas pero eso no es nada al lado de Ricky Martin, que tiene un asistente facial antes de las actuaciones para recibir masajes o de Paulina Rubio, que quiere en el camerino agua mineral en tres temperaturas distintas, sushi de la mejor casa de Miami, vitaminas azucaradas y toallas blancas perfumadas.
Ser cantante no es fácil. La etiqueta ya es, por sí misma, ambigua. Si decimos de todos estos esplendorosos muchachotes vigueses de la foto (que nos hizo el superfotógrafo de conciertos Janite), que son unos cantantes, estamos diciendo la verdad y, al tiempo, destilamos una sensación de duda sobre ellos. Me lo decía Nico Pastoriza, voz de Ectoplasma, una de esas noches suyas insoportablemente sobrias en que iba ya por su cuarta copa de agua mineral: "¡Camarero, otro agua! Pues sí, la gente llama "cantantes" a los "fantasmas", a las personas petulantes que tienden a alardear cuando hablan de si mismos". Puede que alguno de los cantantes que están en la imagen y que reunimos bajo la lluvia antes de su actuación en la II Vigo Vocal´s Reunion en La Casa de Arriba, tenga escaso control de su ego pero, en su conjunto, quienes veis son una parte viva de la historia vocal del último cuarto de siglo vigués, voceros de la escena alternativa olívica del pop, rock, rap y reggae. Casi nada. No está Nico Pastoriza, del que no se espera que llegue a tiempo a ningún sitio salvo a su sepelio, ni Seilaesencia, voz de Phantom Club que le sigue el ejemplo, ni históricos como Arturo Ruade, Pepe Bordallo o Fernando Pereira, que empezó a cantar cuando la mayoría de los que veis no estaban ni proyectados y seguro que durará más que ellos... Pero ahí veis a Eladio dos Santos, Tony Lomba, Nillo Nandez, Patricia Moon, Juamma Ons, Roy "the Blows", Nillo Fernández, Fon Glassonium, Fran Banfield, Canello "Graham Family, Ángel Sánchez, Alberto Cunha, Enrique Estrada, David Caldeiro,Nata Estévez, Brian Moure, Lucas Fernández...
Es cierto que el vocalista necesita de pose, y ego desenfrenado como herramientas básicas (además de la voz, claro) para lograr el entusiasmo entre la audiencia. Pero es eso, una pose para sobrevivir ante el rodillo de los fans. El cantante es, según Fran Banfield, de los Phantom Club, el único integrante de una banda capaz de generar amor y odio a la vez entre el publico y sus propios compañeros. No es leve su tarea porque tiene que llevar el peso de la imagen del grupo y es el primer obligado a conectar con la gente lo antes posible. Por eso cuando están "en capilla" en el camerino, hay quienes se santiguan aunque no crean ni en Dios y otros, como Alberto Comesaña, que están tan tranquis que una vez que yo le acompañaba en Vilagarcía, durante un descanso en la actuación, quiso quitar una novia y no digo a quien aprovechando un descuido del partenaire, aunque era lógico; no sólo porque ella estaba como para subirla a los cielos y sentarla a la derecha de Dios Padre sino porque en ese tiempo él marcaba pose de cantante erótico fagocitario.
Son unos héroes que, encima de que hay poco curro, corren el riesgo de que les señalen con el dedo: "Mira, ahí va un cantante". Por eso en el show-bussines, y me lo decía Pastoriza mientras ingresaba un maldito sorbo de agua, se esquiva camuflándolo con términos como "vocalista" (muy cursi) o uno mas internacional y/ó pretencioso que es "front-man". El hecho es que desde hace un cuarto de siglo, coincidiendo con una actuación legendaria en los Salesianos de unos tipos que habían tenido un Siniestro Total, en Vigo empezaron a brotar cantantes.