Alternativa Universitaria y Nova Universidade son las fuerzas contendientes por el nuevo gobierno de la Universidad. Están llamadas a cambiar, de alguna manera, el modelo de universidad existente, de modo que en este siglo XXI sus pilares sustenten básicamente otra universidad.
El gran cambio socio-económico que vivimos pretende que la educación cure la ceguera del conocimiento, garantice la educación permanente, fomente la identidad cultural, se enfrente y resuelva las incertidumbres, mejore la comprensión de unos y otros e incremente la ética del ciudadano.
La cultura de la excelencia que promueve la creación de Campus de Excelencia, estimulados por el poder nacional, premian a las universidades que saben organizarse y demostrar su valía en el momento de definir su orientación.
La financiación pública, que se entrevé limitada y escasa a pesar de la necesidad creciente prevista acertadamente por las propias universidades, exige la reconversión del modelo financiero, que es impostergable. El mundo industrial, empresarial, liberal –a través de los colegios profesionales– ha de formar parte de los Consejos Sociales, del entramado universitario, e incluso de su gobernanza, con la incorporación del mismo a los "boards of trustees" si se sigue el modelo de las universidades anglosajonas.
Las universidades cuentan con un Plan Estratégico que habrán de aplicar en un horizonte de corto y medio plazo (Vigo entre ellas). Su presentación y difusión entre los cuerpos vivos (colegios profesionales, cámaras de comercio, asociaciones de empresarios, órganos políticos, gremios religiosos, clubs deportivos, "clusters", asociaciones de exalumnos, y demás) precisa captar voluntades, descubrir mecenas, promover la filantropía social, lo que las relaciones institucionales de la universidad hasta la fecha no ha hecho, descuidándolo lamentablemente.
La fidelización de miles de egresados de la propia universidad precisa la creación de un servicio "ad hoc" destinado específicamente a estos menesteres, con el apoyo desinteresado de asociaciones sin ánimo de lucro, cual las de amigos y antiguos alumnos ya existentes.
El Consejo Social de la Universidad, máximo órgano de relación de la universidad con la sociedad, emitirá recomendaciones sobre la necesaria simbiosis de la universidad con el mundo empresarial, institucional y social.
Tanto Alternativa Universitaria como Nova Universidade serán conscientes, llegado uno u otro al poder, de tres serios retos: la plena implantación que conlleva haber suscrito España la Declaración de Bolonia de 1999 (con aplicación efectiva del sistema tutorial de intensa participación de profesores, alumnos e investigadores); la nueva financiación de la universidad (impulsando la captación de fondos a través de programas compartidos con el mundo empresarial, donaciones, herencias y legados, explotación de patentes, venta de publicaciones, servicios cooperativizados), y la actualización del Consejo Social para acometer la mayor participación de la sociedad en la universidad, para lograr un ente puntero cual las grandes universidades (Cambridge, 84 premios Nobel; Oxford, 48 premios Nobel; Heidelberg, 14 premios Nobel; Uppsala, 6 premios Nobel, etc.).