Así pues, visto que una buena parte de las llamadas "fuerzas vivas" de este país parecen, en la cuestión ferroviaria, unicamente interesadas por la alta velocidad, quizá no estuvieren de más algunas reflexiones. Y no porque lo del AVE sea prescindible, que no lo es en absoluto, sino porque además hay otras cosas que tampoco lo son y que pasan desapercibidas. Y eso es un error de bulto.
En dos de ellas, al menos, resulta indispensable -por el bien común de este país- mantener fija atención: las mercancías y las cercanías. La primera porque su transporte resulta vital para los mercados y para los puertos, y la segunda porque es irrenunciable para las personas. O sea que, sumadas, son imprescindibles para Galicia, por lo que -se mire como se mire- no se acaba de entender que apenas reciban alguna referencia, que es más bien alusión, en todas las reuniones, que han sido muchas, celebradas en estos últimos días en ambas orillas del Miño.
Lo de las mercancías parece básico en cualquier análisis que se haga de las necesidades presentes -y las futuras- de la Eurorregión. Una región europea que mal que bien, ya esta en marcha y que en consecuencia no puede esperar en según qué cosas, a que se cumplan los plazos ferroviarios que, más desde la teoría que desde la práctica, manejan los responsables de ambos países. Porque resulta del todo preciso mejorar ese transporte ahora, aparte de que cuando llegue el AVE esa mejora sea mayor aún.
En cuanto al sistema de transporte de cercanías para pasajeros, se ha dicho ya muchas veces que su papel vertebrador, aparte del que tiene como elemento de comunicación, es imprescindible para Galicia. Y en ese sentido sorprende que haya tenido tan poca atención política, por decirlo claro, la parte del encuentro de Madrid entre los señores Feijóo y Blanco en lo que se refiere al anuncio de que "en un mes o dos" se vería qué hacer con una parte de la red ferroviaria residual.
En este punto, y antes de terminar, no estorbaría que se insista en que todo lo dicho no significa que haya de retrasarse el AVE para dar paso a los otros trenes: sólo se solicita -y ojalá que desde Almería o desde Zaragoza no se considere localismo- que Galicia reciba el trato ferroviario que otros recibieron mucho antes y que les ha permitido avanzar más y mejor en la senda del progreso. Y no hace falta, para comprobar esto que se deja dicho, más que mirar alrededor. Pero mirar bien, naturalmente.
¿Eh?