Un txoko sólo de tres
Nos reunimos cada poco a comer, como un txoko de tres pero con férrea exclusividad masculina. Somos un triángulo vascogalaicooscense con denominación de origen pero españolidad identitaria y nos gusta hablar, siempre que no sea de este siglo salvo en lo tocante a las mujeres que para nosotros es zona sin cortapisas cronológicas. Uno es un servidor, otro el maestro de armas bilbaíno, pues (profesor de Metalurgia Histórica) y escritor experto en el XIX con sus luchas y normas de duelo Jose Mari Peláez Valle; un tercero es el licitador de la Casa Real (eso le digo yo) aunque profesor casi emérito de Lengua y Literatura Española recién liberado, oscense, escritor y crítico literario con hondos saberes sobre todo en el Siglo de Oro, Fernando Bartolomé Benito. Cenamos anteayer en la del hijo de Carlos Lemos, en la calle Nicaragua, al galope entre la moderna mesonería y el restaurante, y cayeron dos botellas acalorando entradas, magret de pato, solomillo y otras carnes. Aprendí palabras como juanetudo, rastacueros y palafustán, y la conversación se fue desde Roma y los usos de su Imperio, pasando por el Siglo de Oro, hasta la España “escaramucera” y de cuartel del XIX, sin olvidar a plumas como Pio Baroja (a quien visitó con 15 años Peláez de la mano paterna), Unamuno, Ortega o Mesonero Romanos... Y aún habiendo asuntos que tratar, levantamos la acampada a horas prudentes.
De cata “Peccata Minuta”
Antes habíamos estado en “Peccata minuta”, la tienda de delicatessen que con mucho gusto montó en Rosalía de Castro, 12, Alzira Iglesias , esa hija encantadora y psicoactiva de los del legendario “Choquiño” de Samil. Alzira, que dirige también al lado el pub Bublé, nos ofreció en el txoko que tiene atrás una cata comentada con brillo por el distribuidor Antonio Torrado, en la que abordamos un ribeiro Villa de Martín, un Regoa de Ribeira Sacra, un López Cristóbal de Ribera del Duero y un Abel Mendoza riojano, sellado todo por un dulce vintage Seara D’ordens aún joven. Buena selección. Con su tienda “Peccata Minuta”, Alzira ha creado un “meet point” de la calidad gustativa, un espacio para la cultura del comer y beber.
A Camacho, en su memoria
Hablé hace poco de Amigos das Traviesas y esa comida navideña que les reúne hace 30 años. Ahora hay uno que se fue el 6 de enero y faltará para siempre: Juan Ramón Camacho. Por su memoria, que es lo que queda, este colectivo se reunirá en la Iglesia de Los Carmelitas mañana,día 5, a las 20.00 h.
De cónsules del Perú
Leíamos Maximino Queizán y yo la noticia sobre el “primer cónsul honorario del Perú en Vigo” en el nombre de Rosa F. Montenegro. Miróme Maximino y díjome: “Será la primera cónsul honoraria porque, sino, es que han borrado la historia de mi padre de un plumazo”. Claro, es que Maximino Fernández Domínguez, jefe de la Oficina de Cultura del Ayuntamiento de Vigo, quien elegía aquellos festivales de Castrelos que muchos no olvidan, fue Cónsul Honorario de Perú en Vigo entre 1943 y 1963, y condecorado por su méritos. A ver si no.