"España cuenta con el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional". José Luis Rodríguez Zapatero, Nueva York, 24 de septiembre de 2008. "Hay 325.000 millones de euros de crédito promotor en España y no los puede pagar el contribuyente, lo tienen que solucionar los culpables, que son los promotores, los bancos y las cajas". Francisco González, presidente del BBVA, Madrid, 27 de enero de 2010.
Han tenido que pasar 16 meses para que la ficción diera paso a la realidad: nuestro sistema financiero tiene un problema gordo y González ha sido el primero en decirlo, con la categoría de "morosos subjetivos" (los que no han incurrido en impago, pero lo harán) para 64 grupos inmobiliarios, con deudas próximas a 2.000 millones de euros. Al provisionar esos créditos, se acercarán oferta y demanda del valor de los pisos y antes se saldrá del pozo en el que estamos.
Y alguien se preguntará: ¿no es eso lo que han hecho las entidades financieras? Pues no. Como muchos analistas señalaban, los bancos y, sobre todo, las cajas (esas que irán, corriendo, a pedir dinero a Europa antes del 30 de junio, para cubrir cierres de oficinas, prejubilaciones millonarias y despidos y que se disfrazará como un "proceso para ganar dimensión") han adquirido todo el ladrillo que les daban los promotores, en garantía de pago… y se han puesto a vender pisos. Actividad que, todo el mundo sabe, es la máxima especialidad del sector financiero.
Una vez ha saltado la liebre, los demás se pondrán a la cola. Pero es duro reconocer (como ha hecho González) que debes aplicar un descuento del ¡65%! al valor original de los activos inmobiliarios. Así que pronto veremos si es verdad aquel aserto tan incrustado en la mentalidad española: los pisos nunca bajan.