Los Sánchez y Cía
Medio siglo nada menos cumple la “Sánchez family” en ese restaurante Sánchez de la calle Oporto, 9, cuyo traspaso cogieron en 1959, un bar de cuya cocina tradicional gallega muchos tenemos memoria gustativa y del que uno fue cliente habitual en los 80, cuando se veía por allí a artistas como Laxeiro, Caballero... Van a celebrarlo sus directores generales, Alberto Sánchez y Carmen Mongelós, con una fiesta este mismo sábado, en la que después de las 9 podréis degustar un buffet libre (esos a los que nunca llegas si sois educados porque todo el mundo se lanza sin pudor sobre la mesa), ver en acción a Margarita Outeiral con su danza del vientre y a los de Circo Escarranchado haciendo de las suyas en plan teatro de bolsillo. Tiene tela este bar porque antes de que en 1959 lo cogieran Álvaro Sánchez y María Elena Ventín lo tenía otra familia, los Vidal, o sea que sus primeros parroquianos debían tomar allí vinos cuando no se había inventado la tortilla de patata. Dícese que su sótanos fue refugio aéreo durante la guerra civil y que por allí pasaba hace un siglo el “callejón de las mulas”. ¡Felices 50!
De cuencos tibetanos
Pues teníais que ver el sábado noche a un puñado de conocidos vigueses entre los que había publicistas, jueces... boca arriba, semitapados por mantas y casi entre mantras, en retiro meditativo en busca de la relajación y el crecimiento personal por medio del sonido allá por las fronteras marítimas del Morrazo, en ese Finis Terrae que es Punta Couso. Que si cuencos tibetanos, que si tingshas, que si gongs... y todo eso tras una cena tan sana que nadie se acordaba con certeza si había cenado. Claro, ese nutrido grupo de cultos herederos del 68 y deudos de la utopía revolucionaria por su edad media, estaba practicando la revolución interior en la hermosísima casa de Jacomina Kistemaker, una psicóloga holandesa y gran mujer experta en técnicas occidentales y orientales a quien uno conoció hace más de 20 años cuando empezaba a proyectar este centro en ese paradisíaco lugar, entre playas y bosques.
De San José y el vino
Uno, que es menos transcendente y más pobre de espíritu, prefiere relajarse charlando con gente como mi vecino de la calle Carral Manuel Martín, que me hizo probar un rosal Pazo San José, pazo al que haremos hoy una rápida pero gozosa visita. Casualidades de la vida, Manuel Martín vivió en el piso que hoy es mi casa cuando ni nos conocíamos. Le pregunté si dejó allí algún meigallo y me dijo que nada, todo limpio.
De un blog yóguico
Digo que prefiero charlar a meditar pero, de vez en cuando voy al blog (www.yogacenter.es), en que Mádhana, director del centro de Yoga Sananda, me da doctrina.
Taberna del azafrán
A quien visité en Baiona con Ramón Lojo y otros que me callo porque llevan mi apellido es a Pablo Freire, un ferrolano con 15 años en la hostelería que abrió La Taberna del Azafrán en Fonte da Zeta, 15. Me gusta el lugar por su estética interior, por la plazuela que tiene delante para hacer tertulia en verano y porque, situado en el casco histórico baionés, está fuera del mogollón turístico. Es un restaurante al que se puede ir a tomar vinos y tapear y yo probé allí unos ricos brics de mejillón, unas croquetas de pollo y jamón y unos chipirones encebollados con crema de patata y puerro de muy buen gusto, y me hablaron bien de su lasaña de jamón asado. La carta de vinos, bien medida.