Fernando: "Ya sé que es difícil. Muy difícil. Casi imposible. Pero vale la pena intentarlo. Por si acaso sale. Por si acaso funciona. Nunca se sabe. Lo increíble es a veces inevitable. Eso sí: hay que poner todo el empeño, todas las fuerzas, sin dejar ni un solo as en la manga; a tumba abierta o nada. Ése es el trato. Un canje que podría ser justo si lo consigues hacer necesario. Se trata de que mañana (hoy ya no da tiempo, no conviene precipitarse al vacío) empieces de cero. No, no me refiero a que dejes tu trabajo, rompas con tu pareja, cortes relaciones con amigos y parientes. No, eso no es empezar de cero sino reducir tu vida a nada. Y no es eso, no es eso. Empezar de cero significa aprovechar todas y cada una de las experiencias acumuladas, todos y cada uno de los errores metidos en el frigorífico, todas y cada una de las lecciones que hemos aprendido de la vida y sus circunstancias, sean adversas o favorables, porque no olvidemos que muchas veces lo que más daño nos puede hacer es una victoria a destiempo o, peor aún, una victoria con la que no sabemos qué hacer. Empezar de cero es pararse en mitad de la carrera, dejar que los demás se alejen en busca de ellos sabrán qué medalla y preguntarse si queremos realmente estar en esa pista y con ese dorsal, persiguiendo metas que no deseamos cruzar. Empezar de cero es mirar a nuestro alrededor y auscultar el estado de nuestros sentimientos para saber si hay cura o es mejor amputar. Empezar de cero es asumir nuestros fallos y dejar de mortificarnos por ellos: somos seres humanos, maldita sea, y si hemos hecho daño pidamos perdón y sigamos adelante lo obtengamos o no, porque quien no perdona se envenena a la larga con su rencor; y si necesitamos perdonar a alguien verdaderamente arrepentido, hagámoslo sin complacencia; y si no lo está, borrémoslo de nuestra lista de rencores, que desaparezca. Empezar de cero es iniciar la suma y enterrar los restos. Para siempre".