EN DIRECTO
farodevigo.es » Opinión
 Noticia anterior   Noticia siguiente 
Áspero y Sentimental

Periodismo, dolor y demagogia

Jose Luis Alvite

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto

Como consecuencia del terremoto de Haití estamos asistiendo a un derroche informativo, a las consabidas manifestaciones de generosidad, al entusiasta y confuso despliegue de la ayuda humanitaria y, como suele ocurrir, a la deplorable irrupción de la demagogia. En circunstancias como esta ya es una tradición que Europa y Estados Unidos se disputen la primacía diplomática y la eficacia benéfica mientras un puñado de países emergentes denuncian la interesada compasión de los ricos y aprovechan la ocasión para divulgar los primores éticos de sus concepciones revolucionarias. Uno vuelve entonces los ojos hacia la televisión y descubre que las cadenas compiten entre sí a base de divulgar en sus informativos las escenas más escalofriantes, echando mano de corresponsales o enviados especiales que personalizan sobre el terreno el dolor y las dificultades, como si ellos, y no los haitianos, fuesen las verdaderas víctimas de lo ocurrido. No hay un solo cataclismo en el que no quede en pie la vanidad. Algunos telediarios repiten en la misma edición las escenas más amargas mientras una voz en off se esmera en añadirle crudeza a lo que ya en sí mismo resulta incomensurable, como si para resultar más persuasivas las imágenes necesitasen el subrayado de una literatura que redondee con sus excesos la obviedad del dolor. En una de esas secuencias la audaz reportera avanza lentamente hacia la cámara sin reparar en que su presencia es un estorbo para los médicos que en ese instante tratan de atender a los heridos en una clínica de campaña improvisada bajo el cielo sobre un lecho de polvo. La terrible espontaneidad del caótico dolor de los heridos contrasta con el avance mecánico de la periodista, que se desenvuelve con rutinaria eficacia sin perder de vista el visor de la cámara. Su voz no delata en absoluto la solemne dureza del momento y da la impresión de que para ella las secuelas de un terremoto merecen el mismo tratamiento periodístico que una dominical tarde de apuestas en el hipódromo de Lasarte. Ha traducido la tragedia al soniquete de una retransmisión deportiva. Los corresponsales más politizados aprovechan la ocasión para hacerse eco de algo que en algunas redacciones se considera ahora imprescindible para que el hecho periodístico resulte redondo: la manida y recurrente arrogancia norteamericana. En manos de algunos tertulianos de radio y televisión, la abrumadora presencia estadounidense en Haití responde a intereses económicos y geopolíticos, aunque, como suele ocurrir, la Casa Blanca la haya revestido de un delicado aura de emoción y beneficencia. Algunos resaltan el malestar diplomático de Francia, resentida por el uso restrictivo que los norteamericanos hacen de las instalaciones aeroportuarias de Puerto Príncipe y ocultan que semejante prerrogativa se debe a una solicitud expresa del precario gobierno haitiano. Como era de esperar, Hugo Chávez denuncia que el decidido auxilio ordenado por el presidente Obama en realidad es sólo una burda capa de compasión en la que se oculta la sibilina intención del Pentágono de apoderarse militarmente de Haití y reducir ese país a la condición de simple colonia. Como casi siempre, el caudillo bolivariano opina igual que su perro. En algunos foros periodísticos incluso ha cundido la idea sorprendente de que el despliegue norteamericano tiene que ver con que debajo del polvorón haitiano hay inmensas bolsas de petróleo, cuando es obvio que en el misérrimo suelo haitiano apenas crece algo que haga sombra y lo único que se reproduce con el agua es el lodo. En la retahíla demagógica se puede leer también la insistencia de algunos mensajes que aseguran que el terremoto de Haití ha sido provocado por un grupo de operaciones especiales de la CIA que lleva años trabajando secretamente en un ambicioso plan para manejar a su antojo la Naturaleza, de modo que los norteamericanos podrían cambiar caprichosamente el clima de una región o, como en el caso de Haití, disponer un terremoto cuya devastación hiciese innecesarios los cuantiosos desembolsos de una invasión militar. En cuanto a la Iglesia, el obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla, ya ha dicho que hay cosas peores que el terremoto de Haití y se ha quedado tan ancho como los demagogos que aseguran que Obama quiere establecerse en aquel país con vistas a invadir desde allí la isla de Cuba y derrocar al gobierno castrista, como si para eso no fuese suficiente con las privaciones que soportan los cubanos. ¿No le sería más fácil –y por supuesto, también más barato– invadir Cuba desde Florida? Al final ocurrirá con Haití lo que ocurrió con otros países tantas veces antes: La ayuda humanitaria salvará el bache, la demografía se repondrá de tanta muerte y algunos periodistas se volverán a sus casas con el convencimiento de haber hecho méritos para merecer un premio en cualquier tómbola de la profesión. En cuanto a los demagogos, recogerán sus bártulos y quedarán en guardia y expectantes, a la espera de que los geólogos de la Casa Blanca sorprendan al mundo con la difusión de otro horrible terremoto en cualquiera de esos lugares miserables y apartados donde la sed hace menos daño que el agua, uno de esos sitios en los que de tarde en tarde la desgracia sirve para que la mala televisión sustituya a la mala conciencia.
jose.luis.alvite@telefonica.net

COMPARTIR
 
  Encuestas de actualidad
¿Debe el Gobierno Central poner más dinero para la promoción del Xacobeo?
  Sí
  No
Votar »
 
RESULTADOS ACTUALES
52%
No 48%
 
Ver más encuestas »
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  FARO DE VIGO |  LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES |  CLUB FARO DE VIGO     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
farodevigo.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de farodevigo.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad 2009