A estas alturas es ya un secreto a voces que, a pesar de las proclamas de la dirección del PPdeG, el congreso provincial de ese partido en Ourense se ha convertido en algo que va bastante más allá del “ejercicio de democracia interna“, como dijo Alberto Núñez Feijóo. Ahora mismo hay allí una “guerra” que es a la vez civil e incivil.
Lo primero se debe a que la inmensa mayoría de los que en ella participan activamente son o fueron leales seguidores de José Luis Baltar Pumar. Por un bando su hijo, José Manuel Baltar Blanco, y por otra el alcalde de verín, Jiménez Morán, un protegido del barón ourensano incluso en época de Manuel Fraga, que quiso en vano apartarlo del Consejo de la RTVG.
En realidad toda la nomenklatura actual del PP en Ourense le debe algo a José Luis Baltar, incluyendo a sus hoy oponentes. Con matices en el caso del delegado de la Xunta -ternido por “leal a Pérez Vidal”- Rogelio Martínez, que aún así fue durante años vicepresidente de la Diputación, algo imposible si no lo hubiese aceptado el presidente.
Incluso el portavoz del PP Antonio Rodríguez Miranda, que acaba de incrementar las sospechas de que el aparato gallego del Partido juega en favor de Jiménez, fue baltariano. En cambio, entre quienes se oponen desde siempre a Baltar Blanco hay dos mujertes: Asunción Soto e Inmaculada Rodríguez, ambas brillantes y combativas.
La otra cara
Las vísperas del congreso, a dos semanas vista, se han convertido en una “guerra” sucia e incivil que va a más. Es un secreto a voces que los seguidores de Jiménez acusan a los dos Baltar de utilizar todo el poder y el peso de la Diputación para controlar a los compromisarios.
Y hay más: algunos recuerdan campañas personales, como la desarrollada contra el entonces líder del BNG Anxo Quintana. El ex portavoz Nacional del BNG presentó denuncias ante los tribunales contra el presidente del PP y de la Diputación de Ourense en un caso muy comentado.
Los seguidores de José Manuel Baltar no se quedan atrás y acusan a la Xunta, específicamente a su delegado en Ourense Rogelio Martínez, de “presionar e intimidar” a militantes y alcaldes para que cambien su intención de apoyar al hijo del actual presidente en su intento por sucederle. Y también se manejarían desde ese lado del escenario historias galantes, con conocidos personajes como protagonistas.
El futuro
Con todas esas cosas -y otras: el catálogo es amplio-, es un secreto a voces que los pronósticos, aún favorables a Baltar Blanco, se han igualado mucho y han creado nervios entre sus partidarios, bastantes de los cuales crirican ahora incluso a Núñez Feijóo por supuesta falta de neutralidad.
A estas alturas, se habla ya del futuro inmediato de la Diputación ourensana según lo que suceda en el congreso. Si gana Baltar, se da por hecha su llegada a esa Corporación, previa renuncia de uno de sus miembros, antes del verano. Si vence Jiménez, es probable que Baltar Pumar, si lo desea, siga hasta el fin del mandato.
El anhelo
La oposición. mientras tanto, sigue con cierto alborozo la contienda, especialmente el PSdeG, cuyo secretario general Manuel Pachi Vázquez declaró que el “quemado” principal por cuanto ocurre en el PP es el presidente Feijóo.
En medios socialistas se reabre la antigua especulación sobre la posibilidad de que en un futuro próximo aparezca un nuevo partido formado por los seguidres de Baltar si se sienmten traicionados.
Pero ésa es otra historia.