El histórico acuerdo de cooperación y coordinación que acaban de sellar los tres rectores gallegos constituye todo un aldabonazo para que la Universidad del sur de Galicia alcance uno de los retos más ambiciosos que se ha marcado en su joven historia: la creación de un Campus del Mar que convertiría a Vigo y a Galicia en el gran referente de la investigación en este campo de toda España.
La "hoja de ruta" para alcanzar ese objetivo tiene dos prioridades: elaborar un proyecto abierto y lo más ambicioso posible y recabar apoyos para obtener el reconocimiento de campus de excelencia internacional cuando el Gobierno resuelva la convocatoria, en el segundo trimestre de este año.
La importancia del respaldo dado por los campus de Santiago y A Coruña, en virtud del acuerdo alcanzado el miércoles, radica en que a partir de ahora el Campus del Mar no será una apuesta de la universidad de Vigo sino un objetivo del sistema universitario de Galicia.
Además de integrar a investigadores y docentes, hoy desconectados en sus respectivas actividades, el campus marino supondrá coordinar los trabajos de 365 profesores y expertos. La mayoría de ellos están agrupados en las titulaciones de Ciencias del Mar, en Vigo, y de Tecnología de los Alimentos, en Ourense, pero también implicará a la Facultad de Económicas y a las escuelas de ingenierías.
El nuevo campus incluirá posgrados ya en marcha relacionados con las ciencias marinas, la física aplicada o la nanotecnología, y asumirá dos de nueva factura que empezarán a impartirse el próximo curso sobre oceanografía y ciencia y tecnología de la conservación de productos de pesca.
Si añadimos a todo ello el potencial de centros ya existentes en la ciudad, como la Estación de Ciencias Marinas de Toralla, el Instituto Oceanográfico, el Centro Tecnológico del Mar y el Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC, es fácil entender la trascendencia del nuevo campus.
Y no sólo para Vigo, sino para toda Galicia. Porque el acuerdo de los tres rectores abre también la puerta a que investigadores de Santiago y de A Coruña se impliquen en el campus. La Estación de Biología Marina que la institución compostelana tiene en Ferrol o los grupos de la universidad herculina relacionados con la Ingeniería Naval serían partícipes de un proyecto que agruparía a medio millar de investigadores.
Vigo es, por su juventud, una ciudad en ocasiones insegura sobre sus esencias. Pero si hay una evidente, si existe algún pilar esencial en su desarrollo, ése es el mar con todo lo que representa. Desde el puerto a su condición de capital mundial de la industria pesquera, pasando por su pujante acuicultura, sus astilleros o la biomedicina vinculada a los recursos del mar. Ocho de sus empresas facturan más del 40% del pescado congelado de España y figuran entre las quince primeras del mundo.
No cabe, así pues, duda alguna respecto al papel capital que la investigación marina, en todos sus órdenes, debe jugar en el futuro de la ciudad. Y de ahí la trascendencia del acuerdo entre los tres rectores.
La Universidad de Vigo cerró hace varios meses un acuerdo con el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para sacar adelante el nuevo campus. Lo hizo una vez que la Ciudad del Mar, el proyecto estrella del bipartito para Vigo, quedase sin desarrollar en la pasada legislatura y en la nueva, ocho meses después de la llegada de la nueva Xunta, aún no se sepa qué va a pasar con él.
El acuerdo entre la Universidad y el CSIC incluye abrir este año el Centro Atlántico de Investigaciones Marinas, uno de los complejos que iban a formar parte de la Ciudad del Mar. El CSIC, que correría con la construcción del edificio, confía en que la Xunta le ceda los terrenos en la ETEA, en su opinión la mejor de las ubicaciones posibles, pues está al lado del mar y cuenta con un muelle que permitiría acoger la base atlántica de los buques oceanográficos. Por eso es urgente clarificar de una vez qué va a ser definitivamente de la Ciudad del Mar y cómo se conjuga ese proyecto con el del Campus Marino.
Vigo, tal falta en ocasiones de certezas sobre su futuro, tiene en el Campus Marino una apuesta segura, una tarea inmensa que une lo mejor de su historia con lo más venturoso de su porvenir. En ese trascendental conglomerado de excelencia en torno al mar hay, que nadie lo dude, un pilar firme sobre el cual cimentar un futuro de prosperidad para toda Galicia.