Consumado el primer intento de fusión por la vía del acuerdo sin conseguirse, se da la orden de iniciar la segunda fase, utilizando la artillería pesada, nada menos que promulgando una ley "ad hoc" para desalojar a los resistentes del alcázar a golpe de D.O.GA.
Estas leyes hechas en veinte días y a la medida de los intereses del momento, no deberían ver la luz, porque ¿Cómo se va a aprobar una ley seria, bien pensada, consultando a todas las partes afectadas, estudiando derecho comparado, discutiéndola en el parlamento a fondo artículo por artículo, en línea con la ley marco estatal, etc. etc. en veinte días? Eso no puede dar más que una chapuza o bodrio y ser carne de Tribunal Constitucional.
No puede ser una ley justa puesto que se hace solo y exclusivamente para favorecer algunos intereses muy específicos. Posiblemente sean necesarios cambios en la gestión, pero no a golpe de DOGA sino por su procedimiento normal, como se hace en los países civilizados. Pero claro, hay tanta prisa…
Pero legislar en base a situaciones o hechos puntuales puede traer malas consecuencias. Me viene a la mente algún Ayuntamiento gobernado con mayoría absoluta por un partido, que cambió las normas municipales para poder dominar su grupo los nombramientos en la Caja. Las siguientes elecciones las ganó la oposición y después se quejaban de que no tenían la representación adecuada en los órganos de gobierno.
Me preocupa el ansia de intervención y control de todo por parte de algunos y no puedo evitar la sensación de estar volviendo a aquellas épocas en que todo lo dirigía el Estado. Imponía por decreto las actividades que se podían realizar, dónde tenían que invertir y hasta qué precios tenían que aplicar. Yo creía que esto ya estaba superado, pero parece ser que el instinto humano nos lleva siempre a lo mismo.
Con la llegada de la democracia, allá por el año 1978, se inició un proceso de liberalización de la sociedad en todos sus ámbitos: político, medios de comunicación, sectores económicos, instituciones y, cómo no, el sector financiero, sobre todo las Cajas de Ahorros que estaban muy intervenidas y que a través de los Pactos de la Moncloa, impulsados por el gran economista y ministro de Economía y Hacienda D. Enrique Fuentes Quintana, se fueron liberando de sus ataduras para poder competir en el mercado en igualdad de condiciones, y se sentaron las bases de su gestión democrática con la Ley de Democratización de sus Órganos Rectores. Si el hombre levantara la cabeza…
Ahora parece que vuelve el intervencionismo, y además de la mano de aquellos que se dicen liberales y partidarios de dejar que el mercado funcione.
En efecto, según los detalles que ya se van conociendo de la nueva ley a través de algún diario de Galicia, está claro que lo que se pretende es el asalto de las Cajas mediante el derribo de aquellos que se oponen, y ese es el núcleo de las reformas que se pretenden llevar a cabo, aunque se aliñen con algunos ingredientes para despistar.
Se dice que las Cajas no tendrán políticos en sus consejos y comisiones de control. Posiblemente no tengan cargos políticos porque canta mucho ¡hasta ahí podríamos llegar! pero van a tener representantes con carnet de los partidos y obediencia debida.
También se nos dice que se quiere limitar la posibilidad de localismos. Esto se contradice con el hecho de que las cajas son de todos y sobre todo nacieron y tienen vocación esencialmente local. La mayoría de los fundadores son Ayuntamientos y Diputaciones y sus impositores son locales.
Asimismo se nos promete que habrá valedor del cliente. Ya lo hay actualmente en las Cajas y en el Banco de España. Si queda una sola Caja, habrá un valedor del cliente en la Entidad, otro en la Xunta y el del Banco de España. Lo que abunda no daña.
Lo mismo ocurre con la anunciada publicidad de las operaciones con consejeros. Actualmente ya se comunican a la Xunta y tiene que dar su aprobación.
Se señala que la Xunta tendrá capacidad de controlar y asignar la obra social. Me parece normal, aunque creo que debería solamente referirse a inversiones y no a la parte cultural o local. Actualmente ya se regulan y se supervisan las inversiones de parte de la Obra Social por parte de la Xunta. Por cierto, el importe destinado a la Obra Social, seguramente va a ser menor con la caja única que la suma de los actuales de las dos cajas.
Hasta aquí como se puede apreciar, no hay grandes novedades. El meollo de la cuestión está en que se quieren dominar las cajas dando entrada a representantes de los partidos políticos (no cargos públicos) a costa de :
Rebajar a los impositores su representación del 40% al 30% así como a los Concellos la suya. Esto sí que les quita la careta totalmente a los promotores de la ley. "Las Cajas son de todos y no de unos cuantos" era su lema. Ahora les quitan representación a "esos todos" y a sus representantes más directos, los Concellos, y se la dan a "unos cuantos". Está claro.
Estos porcentajes se redondearían con la selección de las instituciones representativas con representantes en los órganos de gobierno de las Cajas que les facilitarían la mayoría de votos en los órganos de gobierno.
En cuanto al control de las inversiones estratégicas y concentración de grandes riesgos, Actualmente ya se le comunican a la Xunta, que tiene la obligación de supervisar y autorizar estas operaciones ¿Es que no lo han hecho?
Esto no sería novedad salvo que en vez de control, sea intervención, o sea imposición, lo que sería muy preocupante.
No quisiera finalizar este artículo sin comentar la frase más manida y demagógica que se viene repitiendo machaconamente: "Que o aforro dos galegos non saia de Galicia".
¿Qué aforro? No sé si saben los que esto dicen, que precisamente en Galicia somos deficitarios de ahorro, o sea tenemos que importar "cuartos" de otras zonas para atender la demanda de inversión en nuestra tierra. Esto no es malo si se invierte bien, pero claro, si todas las autonomías hacen lo mismo, nos quedaríamos sin poder realizar algunos proyectos interesantes.
Por otra parte que nadie piense que, con la libertad de mercado de capitales actual y de movilidad de los mismos, que hay que respetar por ley, se pueden marcar los billetes para saber a dónde van a parar sus Euros. Lo lógico es que, si no hay demanda solvente aquí, se dirijan a inversiones rentables y seguras (donde las haya) de lo contrario, en poco tiempo estas Entidades estarán en quiebra.
Además, y aunque así fuera, todos conocemos países que han invertido fuera parte de su ahorro y no les ha ido tan mal.
Por cierto, no sé si se limitará también la entrada de capitales que, como ya hemos visto, se llevan a FENOSA, LARSA, etc. fuera de Galicia.