Un prestigioso profesional llegado recientemente a Vigo procedente de una capital milenaria, buen observador por su profesión de los estamentos sociales y políticos y de las características sociológicas más destacables de su entorno, me comentaba su impresión de que nuestra ciudad está todavía sin hacer, sin elites rectoras acreditadas, sin políticos propios, sin el poso y sedimento que sólo los años acumulan. Efectivamente Vigo es de ayer. Con frecuencia muestra el acné de su juventud en sarpullidos irreflexivos que pretenden el desprestigio de personas e instituciones, huyendo de la reflexión ponderada propia de la experiencia y serenidad que sólo los años acumulan. La autodestrucción es un deporte general ente nosotros y así nos va.
La crítica al Presidente de la Cámara de Comercio de Vigo, señor García Costas, y a las cámaras de Villagarcía, Pontevedra, Tuy y Orense, así como a la Confederación de Empresarios de Pontevedra, o al Club Financiero, por mantener su punto de vista contrario a la fusión de las cajas gallegas propugnando el mantenimiento en solitario de Caixanova, puede ser analizado negativamente con datos y argumentos, pero no es tolerable acudir a juicios peyorativos y hasta difamatorios para atacar el prestigio de personas e instituciones que mantienen posiciones no coincidentes con las propias. El rumor destructor alcanza a personas presuntamente beneficiarias de financiación privilegiada y hasta de vinculaciones societarias sospechosas. Este albañal de inmundicia también ha pretendido enlodarme por mantener opinión contraria, recurriendo a la maledicencia que desprecio y no comento porque sería dar notoriedad a quien no la tiene ni la merece.
Asistí el pasado jueves al desayuno en el Club Financiero con el señor Alcalde de Vigo quien reiteró su criterio favorable a la continuidad de Caixanova siguiendo un proyecto independiente. Se extendió en elogiosos comentarios a la caja viguesa que en general pueden ser compartidos. Hizo referencia a la difícil situación financiera de Grecia para que le veamos las orejas al lobo, aún cuando no se me alcanza su relación directa con los problemas de nuestras cajas y destacó lo que Vigo debe a Caixanova en el proceso de vertebración del área por cuanto ha favorecido la financiación en general, es decir, por desarrollar su función que no es otra que la del viejo adagio bancario de "pedir dinero prestado para prestar", propia de toda las entidades de crédito y ahorro. O sea que ha cumplido su oficio, como no podía ser menos. Ahora bien atribuir a Caixanova la "vertebración" de Vigo es adornarla con atributos que no le alcanzan ni le corresponden, porque el mero ejercicio financiero o cultural a través de sus obras para nada vertebra el andamiaje social, para nada aglutina voluntades y afanes compartidos, en nada conforma una voluntad común. El "viguismo" como concepto aglutinante de actuación compartida a favor de Vigo y de su progreso no existe. Recuerden que aún no hace muchos años conocimos en la calle del Príncipe el Centro de Hijos de Vigo, denotando alarmantemente la singularidad viguesa en donde ser hijo de la ciudad era la excepción. Aún hoy Vigo como proyecto común generalmente sentido brilla por su ausencia. Remedando mi admiración orteguiana, que algunos me critican, bien podíamos hablar del "Vigo invertebrado" que padecemos.
Lo mejor del desayuno con nuestro regidor fue el tono de respeto entre los participantes. Destacó la galleguidad de ambas cajas y su independencia en función de proyectos viables que en cuanto a Caixanova dijo conocer. Participé en el coloquio para disentir respetuosamente de su opinión y abundar en la conveniencia de la fusión para lo que expuse los últimos ratios tomados de CECA respecto a solvencia, recursos propios, tier 1, core capital, datos de morosidad, activos totales, etc. que no repito por innecesarios. Mi conclusión es que no existen diferencias notorias en su situación y me reafirmo en la conveniencia de su fusión para alumbrar una nueva caja más eficiente y solvente para afrontar los temporales que se avecinan. El FROB ofrece recursos para la reestructuración que necesariamente pasa por reducción de oficinas y prejubilaciones de personal.
Invito al lector interesado para adentrarse en el estudio de la cascada de la cuenta de pérdidas y ganancias de las cajas en general y verán que de día en día se estrechan los márgenes de intermediación. Así pues los beneficios típicos de la actividad – intereses y comisiones menos gastos de explotación en general- trimestre a trimestre se vienen reduciendo. La parte superior de la cuenta se debilita porque la actividad decae y los recursos se encarecen. Sólo la obtención de plusvalías por venta de activos que todos practican mejora el resultado global, tras dotaciones por provisiones y morosidad en aumento. Pero ya no quedan activos para vender y las provisiones de todo tipo acumuladas se agotan. Si la situación de atonía se prolonga como los analistas y gabinetes especializados anuncian estamos ante unos años difíciles. Estos días un diario madrileño informaba de pérdidas en el último trimestre en tres o cuatro cajas de ahorro.
Si no hay fusión el destino final de nuestras cajas está escrito: Caixa Galicia caerá en manos de Caja Madrid como pretenden curiosamente grupos políticos dispares y Caixanova ensayará un SIP (Sistema Institucional de Protección) con alguna de las pocas cajas que quedan, pues la alianza con Caja Astur hoy no la veo tras haberse beneficiado los asturianos de la mejor operación con su toma de la caja manchega. Lo que queda es de escaso interés. El SIP es un camino anunciado para la fusión. En consecuencia nos quedaremos sin ninguna caja en Galicia y para Galicia.
En este escenario siguen aflorando filtraciones y actitudes políticas contrapuestas. Me río cuando se habla de la filtración de la "due dilligence" de KPMG que califican de imposible por su rapidez. Esta firma no hizo una auditoría en sentido estricto que, efectivamente, no es posible despachar en quince días. Lo que hizo es lo propio de este tipo de intervenciones: tomar las auditorías que cada caja ha realizado y supongo que también la de la Xunta y adentrarse en su análisis solicitando de cada cual la información pertinente. Y esto, evidentemente, se hace en quince días.
A estas cortinas de humo se unen ahora los partidos políticos gallegos en "trasacordos" constantes propios de nuestro país. Dudan hoy de lo que afirmaron ayer. Consideran apresurado el trámite de la nueva ley de ordenación de las cajas que días pasados anunciaron con profusa escenificación mediática. Incluso se habla de una posición previa del Banco de España contraria a la fusión gallega, de la que dudo salvo que el Banco haya cambiado mucho en su política de prudencia, equidad y buen sentido que al menos cuando yo lo viví era el denominador común de su actuación. El Banco de España opinará sobre la viabilidad de la operación cuando se le presenten estudios y solicitud. Nunca antes.
Pero no tengan dudas porque al final, como ha ocurrido siempre, Galicia perderá y nuestras cajas emigrarán siguiendo nuestro destino, nuestra negra sombra, claudicando ante intereses políticos y económicos ajenos. Ese es nuestro destino impuesto desde Madrid, para no perder la costumbre.
Años pasados un periodista madrileño comentaba peyorativamente nuestro aislamiento y nuestro atraso económico y cultural, ajenos a los movimientos literarios y plásticos de la capital. Inmediatamente don Gonzalo Torrente, a quien un día dejamos para siempre en el cementerio de Serantes y tanto recordamos en Baiona, respondió destacando la universalidad de nuestra tierra, mas cerca de Ultramar que de la meseta castellana. Cuando niño, decía, para mí era mucho más familiar y cercano Nueva York, La Habana, Río o Buenos Aires, que Madrid. Terció en la disputa nuestro querido Ferrín diciendo que desde su casa viguesa, en días de bonanza, intuía el muelle 43 del puerto de New York pues es sabido que Vigo y la gran urbe americana están en el mismo paralelo. Nos llevaron Fenosa, Endesa e Iberdrola, nos llevaron el viento que en metáfora literaria refirió Zapatero, cercenaron nuestra actividad pesquera y agrícola-ganadera, el sector lácteo languidece, no pintan buenos vientos para el naval y ahora las cajas de ahorro pueden seguir el mismo camino.
Pero no se preocupen, el Paralelo, aunque quieran, no nos lo quitará nadie.