Así que ratificado por la UE un acuerdo con Marruecos que en materia de aranceles para productos agrarios y pesqueros de aquella procedencia va a perjudicar los intereses gallegos, quizá vaya siendo hora de preguntarse qué tipo de secretos se esconde en algunas decisiones de la Unión Europea y cuál es el papel que en ellos juega el Gobierno de España y hasta dónde puede condicionarlos.
No se trata, por supuesto, de pedir lo imposible, aunque ése fuera el eslógan que parte de quienes hoy están en el poder gritaban ayer por las calles. Sólo de reclamar que en el método con que se tratan las cosas en la Unión Europea, y que sigue el viejo lema latino del do ut des, no sean siempre los mismos quienes dén y nunca los que reciban, que es lo que en algunas cosas parece ocurrirle a Galicia.
En este punto cabe una reflexión: no se trata de discutir la bondad de la pertenencia a la Europa unida, de cuya tesorería han salido grantes cantidades de dinero necesario para la modernización de este país. Ni tampoco es razonable sugerir que mejor se estaría fuera, porque nadie se tomaría en serio semejante boutade: sólo de buscar un mayor equilibrio en el marco de la UE e incluso del Estado para sectores económicos vitales para los gallegos.
A día de hoy, y aunque la Xunta se ha empecinado en abrir -y agriar- debates que no se necesitaban y olvidar la atención debida a otros que la exigen resulta curioso que, por ejemplo, la solución del caso de la señora Haidar coincida en el tiempo con más concesiones a la monarquía feudal alauita que perjudican a Espala. Se han denunciado secretos en los diálogos, y convendría saber si los hay y a qué coste. para Galicia. Al menos para saber con quién y a qué coste se juega los cuartos este país.
Hay, en los últimos años tanto como en los primeros desde que en 1986 España ingresó en la entonces CE, una constante perjudicial para los intereses estratégicos de Galicia sin la que habría podido salir de su condición de pobre mejor y más equilibradamente que sólo por los fondos estructurales y de cohesión. Y no porque éstos le hayan venido mal, sino porque combinados con la otra vía, además de dinero para acortar distancias se habría podido acelerar el ritmo.
Es por esa, entre otras razones, por la que con vendría saber qué secretos guardan España y la UE en sus relaciones con Marruecos. Porque le pueden hacer la puñeta a Galicia en la pesca, la industria conservera o la textil. Y eso quiere decir muchos ingresos y más empleos.
¿O no?