Acabo de dar un nuevo paso en mi ya larga vida, de seguro con menos futuro que pasado, tras hacer un "clic" en mi teclado de ordenador para intergrarme en Avaaz.org y añadirme a su campaña de firmas por un acuerdo contra el cambio climático en Copenhague. Dar un clic sin más en el ratón será fácil para muchos, pero mi generación, que ha firmado muchos manifiestos mano a mano y que ha crecido en el contexto de los grandes ideales de cambio y de lucha por utopías (que no sabíamos que lo eran), ve con cierta reticencia manojos de firmas que van por el aire, al galope de bits y las nuevas autopistas de la comunicación. Me juego la pasta a que Avaaz. org está compuesto por chavales de la edad de mis hijos pero bueno es que sus canosos progenitores nos sumemos, si coincidimos con ellos, a nuevas tácticas de acción solidaria o por el cambio que se sirven del inmenso potencial que dan las últimas tecnologías como Internet. No sé si leí bien pero Avaaz.org consiguió para presentar ante los líderes reunidos en Copenhague más de once millones de firmas de todo el mundo a favor de que lleguen de una vez por todas a un consenso aunque, como dijo Chávez (que dice muchas veces cosas muy lúcidas), no habría problema si fuera para salvar a un banco. Pero es para salvar el clima, que cuesta mucho dinero y no se le ve el beneficio más que a largo plazo. ¡Once millones de firmas! ¿Podíamos imaginarnos nosotros tal instantaneidad y rapidez cuando las recogíamos mano a mano?
La culpa de mi nueva militancia aérea (cómoda, todo hay que decirlo) con Internet como espacio de agitación y propaganda la tiene en realidad una treintañera medio filósofa y medio utópica que me escribió desde Canadá diciéndome: "No sé si conoces esta web de recogida de firmas, es impresionante ver cómo en dos días la cifra crece, en horas se han conseguido varios millones por lo de Copenhague. Échate una firmita, hombre...https://secure.avaaz.org/es/ ¿Ves como internet es revolucionario y fomentador de utopías? Estrénate en esto de la firma con un clic de ratón y luego cuentas que te has desvirgado por consejo de tus colegas jóvenes, porque a tiempos nuevos, procedimientos nuevos". Bueno, ya estoy en Avaaz.org, que es "una comunidad de ciudadanos alrededor del planeta que se movilizan en torno a los principales problemas que encara el mundo actual. El propósito de Avaaz.org, que trabaja por un mundo más justo y pacífico y una globalización más humana, es asegurar que los puntos de vista y los valores de la mayoría de la gente ayuden a moldear las decisiones globales". Eso dice al menos su manifiesto de intenciones y ya tendrá tiempo uno, si se demuestra lo contrario, a borrarse de un plumazo. Por de pronto, no es un partido, no es izquierda ni derecha, ni marxista ni (por supuesto) neoliberal. Los foros de discusión están en Internet y el procedimiento activo suele ser un mensaje a la semana, ofreciendo la oportunidad de participar de manera rápida y concreta en campañas de activismo global. Y es que la historia ha demostrado que para ejercer presión no llegan firmas ni manifiestos sino que hay que poner también el cuerpo en protestas pacíficas, aunque para eso digo yo que está el ala juvenil, en edad de arriesgarse a recibir algún porrazo policial sin que apenas se resienta por su elasticidad. Tampoco es para tanto. Un tipo que no ha recibido al menos un porrazo por una causa justa es como un capullo sin deshojar.
El homo sapiens apareció hace 1.400 generaciones pero sólo hace 200 comenzó a utilizar la escritura. Ahora estamos en esa etapa que llaman del "homo digitalis" en que, por virtud de Internet, los usuarios tendrán un protagonismo sin precedentes y, como escribe José B. Terceiro en su libro "Sociedad digital", será cada vez menos cierta la afirmación de Paul Valery según la cual "la política es el arte de impedir que la gente tome parte en los asuntos que le conciernen". Claro, la nueva infraestructura de la información se basa en el movimiento global de ingrávidos bits a la velocidad de la luz que conectan millones de ordenadores domésticos de todo el mundo. No sé si de esto se enterarán políticos o empresarios (gentes, según alguna opinión fiable, con muy poco tiempo para el estudio y la reflexión) pero la tecnología e Internet han permitido que los ciudadanos se conecten y movilicen en acciones sin precedentes. Por eso uno ha decidido dar un clic en el ratón y entrar en Avaaz. org.