Ahora mismo, y después de las declaraciones del secretario xeral de los socialistas gallegos Manuel Pachi Vázquez acusando al presidente de la Xunta de hacer trampas en el asunto de las cajas, parece claro que la estrategia de consenso se ha resquebrajado. Y algo hay aún peor: la confianza en Núñez Feijóo desciende incluso en sectores crecientes de su propio partido.
Las críticas socialistas se producían tras la filtración del informe de una auditoría encargada y pagada por el Gobierno gallego para reforzar sus tesis. El origen se atribuye al entorno de la Xunta –que lo desmiente– desde la que la titular de Facenda, Marta Fernández Currás declaró ya a “El País” la intención de llegar a la fusión.
Es un secreto a voces, también, que el editor del diario más importante de A Coruña, que publicó la filtración había firmado un muy extenso artículo en el que se dibujaba buena parte de lo que Núñez Feijóo ha desarrollado posteriormente contra buena parte de las opiniones de entidades del sur de Galicia.
El intento de hacer creer a la sociedad gallega que Feijóo tenía cerrado un pacto político y social –idea a la que contribuyó con fuerza e sector más radical del BNG y la CIG– se rompió con las declaraciones del alcalde de Vigo, Abel Caballero, contra la fusión, y el de A Coruña, Javier Losada, a favor.
La presión
Con el consenso en peligro, y tras el rotundo fracaso en el intento de convencer a Caixanova, Núñez Feijóo pasó a intentar imponer su criterio acelerando el proyecto de ley de cajas para, sobre todo, remover de su puesto al máximo dirigente de la entidad del sur, Julio Fernández Gayoso. Se aduce su edad, pero el motivo principal consiste en haberse opuesto a Alberto Núñez.
Para conseguir sus objetivos, la Xunta forzó la máquina en la tramitación, por vía de urgencia y con lectura única, del proyecto de ley apoyando y apoyándose –otra vez– en el BNG donde hoy domina la UPG de Francisco Rodríguez, con Guilherme Vázquez como portavoz nacional.
Es un secreto a voces que la decisión y el trámite han levantado dudas en el seno del grupo parlamentario del PPdeG, cuyo portavoz es el diputado coruñés –de Ribeira– Manuel Ruiz Rivas, aunque por el momento la disciplina se impone y nadie quiere expresarse en contra de modo público, advirtiendo que desmentirá cualquier otra afirmación.
Guerra sucia
A la espera de cómo se resuelva, el día 29, la votación del proyecto y la estrategia del PP, que dirige el diputado, también por la provincia de A Coruña, Pedro Puy, sectores del PPdeG, contra la inicial decisión de Feijóo, han abandonado la prudencia verbal y pasado a tácticas de guerra subterránea.
En esa línea, y además de los ataques personales contra Fernández Gayoso, destacan las declaraciones del polémico portavoz Popular en Vigo, José Manuel Chema Figueroa, que acusó de actuar por intereses personales, de sus empresas a García Costas, presidente de la Cámara de Comercio de Vigo y conocido crítico a a la fusión.
Pero ni aún así se ha roto por el momento la oposición a los planes combinados de un lobby coruñés. En el que ahora, y es un secreto a voces, se vincula también a José Manuel Romay, ex ministro y antiguo mentor político de Núñez Feijóo, al que tuvo a su lado durante años.
Los enanos
El episodio de la filtración ha sido la gota que colmó el vaso y que llevó a decir a un dirigente estatal del PP que “a Alberto, en esto de la fusión de las cajas, le crecen los enanos”.
Que ya es...