Pues la verdad es que suena sensato lo que dice don Manuel Vázquez, secretario general del PSdeG, cuando reclama para el debate de la Lei de Caixas método distinto al que se va a seguir, que es el ideado -con trámite de urgencia y lectura única- para asuntos cuyo plazo se agota o su demora signifique daños irreparables. Y éste no sólo no es de ésos sino al contrario: las prisas serán como remedio mucho peores que la supuesta enfermedad.
El líder socialista ha puesto como primer ejemplo de lo negativo el hecho -ya evidente, a pesar de la estulticia de quienes, desde el PP, se empecinan en negarlo- de la fractura social que el asunto está produciendo y que no sólo amenaza con ser más ancha sino también más profunda todavía. Por eso propuso darle a la tramitación el tiempo y sosiego precisos para calmar los ánimos primero y buscar un consenso social adecuado después.
El problema es que por razones que el señor Núñez Feijóo no explica, la Xunta maniobra con insólitas urgencias que pocos entienden, sobre todo si se considera que el PP quiere resolver en quince días lo que no hizo en quince años. Quizá por ello el líder socialista habla de una "ley amenaza" y hay tantas sospechas de que, en realidad no se pretender servir a Galicia sino -como ya se dijo en otras ocasiones- ayudar a determinados amigos, directos o colaterales, que necesitan -con urgencia, ellos sí- algún socorro.
(Desde el entorno Popular sólo se replica que la crisis aprieta los plazos para la fusión, y que ahora o nunca. Hay quien piensa que el jefe del Ejecutivo está decidido a ganar lo que cree un desafío personal del presidente de Caixanova y a no pasar a la historia como el hombre bajo cuyo mandato se perdió la galleguidad de las cajas. Pero eso, de ser cierto, sólo reflejaría un gran ego, y nadie puede gobernar pensando ante todo en satisfacerlo).
En este punto cabe añadir que el líder socialista pudo -y debió- haber dicho antes lo que dijo ahora y no respaldar, como respaldó, la iniciativa cuasi conjunta de PP y BNG, ni retratarse juego con don Alberto para simular un falso consenso, pero ya dijo el refrán que más vale tarde que nunca. Sobre todo cuando se trata de remediar, valga la insistencia, una fractura social cada vez más grave e imputable, aunque no sólo, al señor Núñez Feijóo.
La pregunta es, pues, por qué tanta prisa. Que extraña, sobre todo cuando pronto llegará una Ley de Cajas estatal que condicionará sin duda la que se apruebe en Galicia. Es raro.
¿No...?