Pues la verdad es que, pasado el primer sofoco tras el laborioso parto del plan de la Xunta para la fusión de las cajas, procederían, con la venia de la heterogénea tropa que lo apoya, algunas preguntas. Y no ya porque las respuestas pudieran cambiar la actitud de quienes lo rechazan, sino porque quizá decidiesen la opinión de los que dudan o los que simplemente lo desconocen.
La primera cuestión se refiere al famoso informe del Banco de España, aquél cuyo conocimiento por parte de la Xunta determinaría su decisión. Eso es lo que dijo y reiteró el señor presidente Núñez, pero, curiosamente ahora que la decisión está tomada –la que podía adoptar don Alberto: proponer, que no imponer– se omite, con mucho cuidado, referencia alguna a lo que antes era condición sine qua non. Algo que alimenta las especulaciones –e incluso las sospechas– sobre los motivos de la confusa actitud del Gobierno gallego.
La segunda pregunta surge del pintoresco modo empleado por don Alberto para definir su propuesta: una fusión "equilibrada y paritaria". Una fórmula que aparte de usar conceptos opuestos produce asombro al comprobar que equipara dos partes que son desiguales y por ello confirma lo que bastantes creían: que cuando alguien grande acepta que otro más pequeño se le equipare es porque le urge lo que le pueda aportar.; o sea, un interés propio, que no necesariamente –aunque pueda coincidir– de país.
Caben, desde luego, más preguntas. Una sobre la razón por la que la Xunta emplea para debatir la nueva Ley de Cajas un procedimiento de urgencia y de lectura única que excluye informes del Consello Consultivo y del CES. Item más; habría que saber detalles del motivo por el que el PP acepta el casi insólito camino de apoyar una iniciativa de la oposición en asunto que considera clave en su programa electoral. Eso aparte, sorprende la petición de auditoría externa, que desautoriza en apariencia el informe de su propia conselleira de Facenda. Cousas veredes...
En este punto, y sin agotar el catálogo de cuestiones, hay que reclamar del señor presidente lo que no dio en su comparecencia: una explicación razonable de por qué anuncia el veto a posibles SIP de las cajas gallegas con otras entidades aunque la fórmula pudiera garantizar galleguidad y solvencia, como en otras autonomías garantiza identidad y disponibilidad. Parece como si el señor presidente se moviese por hostilidad hacia quien se resista a su voluntad: ojalá que no.
¿Eh...?