Mejor que los libros de tendencias y los artículos de política internacional lo que va a suceder o se leerá en los periódicos lo vienen dando las series de televisión estadounidenses con antelación pese al diferido de pensarlas, escribirlas, que se acepte el proyecto, que se ruede un piloto, que se convierta en serie, que triunfe y que llegue.
Los miedos republicanos de la era Bush los ensayaba "24" antes de que sucedieran. Ahora sabemos que eran republicanos porque, acaso por la crisis, acaso por el Nobel de la Paz, nos meten menos miedo con nuevos modos de matar del enemigo. Ahora el miedo está en manos de la Organización Mundial de la Salud y del G-20, que son de los nuestros.
Entendíamos en directo los modales de Zapatero y su equipo en su camino a La Moncloa con "El ala oeste de la Casa Blanca" y anticipamos la llegada de Obama por la última temporada de esta serie con la carrera del hispano Jimmy Smits hasta el despacho oval.
Sitel –el sistema de escuchas que compró el PP y que rechaza ahora porque ha dado las pruebas de su corrupción apiñada en la trama Gürtel– nos lo sabemos por "The Wire", una serie en la que se ve un grupo de policías raros en un sistema corrompido tienen muy limitadas las catas de información y prueba de las escuchas: el juez da permiso para grabar las conversaciones telefónicas de personas limitadas, durante un número limitado de días y de segundos de conversación. Sitel parece que no pesca con caña sino con redes de arrastre.
Ni nos acordamos en qué teleserie se estrenó la estrategia del PP contra Sitel, la vieja triquiñuela legal de gangsters con sus delitos impunes y sus beneficios intactos por la anulación de las pruebas. Serían buenas una mejor regulación de Sitel y una purga de delincuentes del PP, salvo que quiera convertirse en organización criminal.
No veo mucho "Boston legal" pero Federico Trillo da el tipo de socio de los dos cínicos abogados protagonistas.