De modo que, por mucho que se matice y se recuerde que se trata de un encargo del bipartito -y que por tanto no obliga al gobierno actual- a pocos habrá de extrañar el recelo causado por el estudio que sobre la Atención Primaria ha publicado FARO. Y que se ha matizado por la Xunta, ma non troppo, lo que quizá provoque a la hora de la verdad aún más inquietud tal como está el patio.
En este punto, y antes de proseguir, no estorbará indicar que el hecho mismo de que medios oficiales hayan reconocido que el estudio "esta sobre la mesa" aumenta el desasosiego. El gobierno del señor Núñez Feijóo envió al Orco muchos planes heredados, y que éste aún sobreviva podría relacionarse con el dato de que plantea reducción de gasto público, y ya se sabe que eso, a don Alberto, le suena a música celestial. De ahí la inquietud, precisamente.
Ocurre, sin embargo, que hablar ahora mismo de reducir los PAC, Puntos de Atención Continuada, es un equivalente a apostar por las aglomeraciones. Y por mucho que se desmienta la reducción, queda algo tan abstracto y subjetivo -y por tanto potencial generador de conflictos- como lo de las "consultas filtradas". Que no pocos especialistas han rechazado incluso como teoría especialmente en momentos como éste de pandemias de gripe o en cualquier otro en que se produzca afluencia especial, sea por lo que sea y en cualquer época .
El recelo, que ya se hizo público -y con razón- desde algunos sectores, aumenta cuando en el estudio en cuestión se cita, aunque como de paso, la posibilidad de que aquellos filtros incluyan el pago de las consultas en la sanidad pública cuando se entiendan "innecesarias". Y como nadie conoce bien con qué criterios se establece esa condición, el asunto podrá acabar convirtiéndose en algo muy subjetivo y por tanto en fuente de sustos.
En el fondo late, claro, la posibilidad de que esta Xunta acabe por aplicar, de forma parcial el fantasma del copago en algunos conceptos sanitarios. Lo ha negado, pero la filosofía que exhibió en otros asuntos, por ejemplo al de los libros de texto, podría repetirse aquí. Y, de ese modo y a causa de la crisis, se justificaría con lo de que "el que más tiene más pague" el abono de los medicamentos o de actos médicos concretos.
Ahí está la fuente del recelo citado. La Xunta, y conviene repetirlo, ha dicho que no atenderá los consejos del estudio pero tiene ya un documento y, además, una excusa: lo mandó elaborar el bipartito. Por si acaso.
¿Eh...?