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Así de entrada, y desde la posición de ciudadano de a pie comprometido con Vigo y el sur de Galicia, algo no me encaja en la fusión-culebrón de las cajas gallegas.
Dejando en lo posible a un lado los localismos a los que desde algunos foros se alude siempre que Vigo reclama trato igualitario, lo cierto es que nuestra ciudad ha tenido que ganarse sus garbanzos con mucho esfuerzo y no poco tesón porque salvo honrosas excepciones nadie ha venido a regalar nada.
La Xunta de Galicia por años ha mostrado una preferencia casi insultante por el Norte en inversiones e infraestructuras y prueba de ello es que tras mucho trajín en un par de años tendremos Auditorio cuando en otras ciudades de la comunidad llevan años disfrutándolo, y la licitación de la obra pública corre allí a velocidad vertiginosa mientras en Vigo se eternizan obras fundamentales en una tramitación donde el sabotaje político campa por sus respetos. Suena a sarcasmo que la ciudad motor de Galicia ha estado a punto de quedar fuera del mapa de la alta velocidad en su conexión con la meseta y del diseño inicial y lógico se haya pasado con algunos silencios poco explicables al actual que sabe Dios cuando llegará. Vigo es una ciudad peculiar por muchas circunstancias, se ha hecho y se sigue haciendo a sí misma cada día, tiene un tejido empresarial pujante y con una insólita capacidad de adaptarse, regenerarse y sobreponerse a la adversidad, cuenta para ello con algunas señas de identidad entre las cuales una de las más relevantes es Caixanova.
Solvente, sólida y magníficamente dirigida está aguantando la crisis financiera sin merma de la obra social realizada y sin generar incertidumbres en una población acostumbrada a reconversiones periódicas sin que se le caigan los anillos. Tal como lo veo es un caramelo apetitoso cuyo néctar sería un gran alivio para otras entidades donde se atisban dificultades, quizá sin la capacidad de sobreponerse al batacazo inmobiliario que sobre todo en el Norte con Fadesa ha dejado un rosario de dudas.
Está bien ser solidarios pero no tontos y los rectores de Caixanova hacen bien en plantarse y arrogarse al derecho de elegir pareja de baile en función de sus intereses que son los de la ciudad y su área, y asimismo hay que aplaudir el posicionamiento claro y sin ambigüedades del Alcalde buen conocedor de la economía que se ha manifestado de forma inequívoca y sin sumisiones políticas en la defensa de Vigo.
Utilizando un símil futbolero este desmedido interés de hermanamiento financiero del Norte hacia el Sur suena como si Laporta, a la sazón presidente del Barcelona, cediera a Messi al Real Madrid antes del debi del pasado domingo. Creo que cualquiera pensaría o que iba lesionado o con el firme propósito de meterse un gol en propia meta o sea una especie de "Caballo de Troya" para entendernos.
Sin entrar en juicios de valor sobre actitudes políticas sospechosamente tibias, creo que Vigo debería seguir sus intereses y aprovechar al máximo sus potencialidades aquilatando al máximo su elección, no vaya a ser que dentro de poco Citroën y Zona Franca abran oficinas en Los Cantones por decreto ley y nos quedemos con tres palmos de narices o como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
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