La sociedad gallega vive estos días centrada en el dilema de futuro de las Cajas de Ahorro de Galicia. El debate resulta sumamente complejo y delicado, a la vez que social, financiera y económicamente vital para Galicia. Más allá de la discusión acalorada o de los argumentos demagógicos, la prudencia es relevante en un debate con múltiples repercusiones y sobre cuestiones financieras con información imperfecta. Pero respetando la debida prudencia, el análisis sereno y comprometido con el interés general es pertinente.
Las Cajas de Ahorro han caracterizado parte del sistema financiero español durante los dos últimos siglos, y desde la reforma de Fuentes Quintana en 1977 las Cajas han experimentado un intenso proceso de modernización que las ha convertido en entidades de crédito plenas y competitivas, capaces de actuar en condiciones de mercado en el sistema financiero español. Paralelamente, la estructura de gobernanza de las Cajas ha mantenido su naturaleza específica como fundaciones de naturaleza privada, pero comprometidas con una obra benéfico-social, y muchos son los servicios sociales que las Cajas han realizado a la sociedad española en todo el territorio.
Ahora, cuando suenan algunos tambores ideológicos de privatización en relación a las Cajas de Ahorro, conviene recordar la importante función desarrollada por las cajas, su razonable trayectoria común y sus posibilidades de futuro como entidades consolidadas. Así, casi todos los ayuntamientos de una Galicia caracterizada por su minifundismo municipal conocen de primera mano la importante función que las Cajas de Ahorro desarrollaron para sus vecinos y empresas, desde aquellos años en los que los mercados financieros no estaban todavía tan desarrollados. Y muchos son los sectores económicos que en Galicia contaron con los servicios financieros de las Cajas en momentos relevantes.
También en Vigo sabemos de la importante labor realizada por las Cajas de Ahorros. La historia reciente de la ciudad no puede entenderse en muchas facetas sin la presencia de Caixanova. En la vida cultural, social, económica y financiera de la ciudad, Caixanova ha jugado un papel fundamental desde sus orígenes como caja municipal. Por eso, algunos defendimos la importancia de la presencia de Caixanova en proyectos culturales estratégicos para nuestra ciudad, como el Auditorio, poniendo los intereses de ciudad por encima de las erradas consignas partidistas. Si las cajas tienen un componente especial "de servicio público- social", la existencia singular de Caixanova debía caminar como entidad de referencia de Vigo y del Sur de Galicia, sin por ello desvalorizar los avances y compromisos que Caixagalicia ha realizado en nuestra área, de forma análoga a los que ha desarrollado Caixanova en A Coruña y en el resto de Galicia.
Y en esto llegó la Gran Recesión de la economía mundial. La crisis económica y financiera internacional desatada en 2008 ha generado procesos de cambio en todos los sistemas financieros del mundo y en el propio sistema financiero internacional. El G-20, el FMI y el Banco Mundial reaccionan ante la crisis. Por su parte, el Banco de España, que hizo los deberes razonablemente bien antes de la crisis, perfila un escenario de fusiones o alianzas en el sector financiero de las Cajas de Ahorro. Puede cuestionarse o no, pero en este escenario parece que el supervisor no va a dejar espacio para que ninguna de las cajas gallegas pueda permanecer aislada sin nuevas alianzas. Y así empieza el baile en busca de acompañantes, vía fusión o SIP, y todo cambia.
El presidente de la Xunta reconocía hace unas semanas que existían dos posibilidades: "una caja única gallega y solvente, o dos cajas gallegas solventes", y a la hora de buscar cuales son las soluciones aceptables para el dilema financiero de las cajas, está intentando construir un consenso en base a dos condiciones.
La primera es la condición de solvencia, cuestión clave para la viabilidad financiera de las cajas. Realmente bajo esta denominación se integran distintas variables económicas y financieras que hay que considerar, y por tanto esta condición implica cuestiones referentes a la mejora de la solvencia, la ampliación de los recursos propios o la contención de la morosidad. La prudencia es máxima sobre esta condición, porque la información pública sobre las entidades es incompleta y sólo el Banco de España y cada uno de los protagonistas dispone de información financiera adicional, sobre todo en relación a la previsión de la evolución futura de la solvencia como resultado de la crisis económica y del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
La segunda es la condición de galleguidad. Esta condición busca que los centros de decisión permanezcan en Galicia, descartando opciones que acabasen conllevando una cesión del poder financiero hacia otros lugares. No queremos que las cajas de ahorro gallegas, a través de fusiones o SIP, acaben siendo comparsas de otros centros de decisión extraterritoriales más poderosos ni en el corto ni en el largo plazo. Por ello, es importante que la Comunidad Autónoma de Galicia asuma la defensa de las Cajas de Ahorro gallegas, especialmente si se van multiplicando las voces que reclaman la privatización progresiva de las Cajas: Galicia será una Autonomía con más posibilidades si mantiene un núcleo de poder financiero a través de una o dos cajas.
Estas dos condiciones son necesarias para un adecuado diseño financiero del futuro de las Cajas en Galicia, pero no son suficientes para garantizar una buena solución. Y no son suficientes porque el consenso debe incluir por lo menos una tercera condición necesaria: el equilibrio inter-territorial en Galicia.
Esta condición de equilibrio inter-territorial en la Autonomía gallega es vital para que la solución institucional de las Cajas sea un acierto político, económico y financiero. Vigo y el Sur de Galicia tienen que tener el peso que económica y socialmente le corresponden en todos los ámbitos de la vida gallega, también en el ámbito financiero. Si la solución al dilema financiero fuese "dos cajas gallegas y solventes", la posición inter-territorial vendría dada por la competencia y la estrategia de cada una de las entidades financieras. Pero si por el contrario la solución fuese "una caja gallega y solvente", el papel de la Xunta y las negociaciones serían clave para el equilibrio inter-territorial. Ni desde Caixanova, ni desde Vigo, ni desde el Sur de Galicia, se puede asumir que una posible fusión pudiese acabar implicando una absorción. Si esto se garantizase de forma creíble desde el principio, muchas reticencias se podrían tranquilizar.
Pero además, si una de las entidades financieras, a pesar de su menor tamaño, mantuviese una posición más saneada, más razones habrá para que esta entidad sea de referencia en la nueva etapa. Una de las grandes lecciones de esta crisis es la importancia de la selección de directivos de las entidades financieras y del sistema de incentivos que evite la asunción de riesgos excesivos, tal como desarrollan los Acuerdos de la reciente Cumbre del G-20 en Pittsburgh. Si tal como parece desprenderse de los ratios conocidos, la situación de saneamiento es superior en una de las cajas, ya sabemos donde debemos buscar con mayor acierto a buena parte de los cuadros directivos, sede y técnicos. Porque el tamaño no es la única clave ni la más importante.
Y junto a la solvencia, a la galleguidad y al equilibrio inter-territorial, otras condiciones están encima de la mesa, como el impacto sobre el empleo, la posible menor competencia o la reforma de la ley de cajas. Sólo tres notas en relación a estos aspectos: la solución financiera debería aceptar pre-jubilaciones pero evitar despidos; el argumento de menor competencia no es concluyente sobre el flujo del crédito, pero podría notarse en la eficiencia y dinamismo de la obra social de las Cajas; y siendo razonable que el parlamento gallego tenga cierto peso en las Cajas, tengamos mucho cuidado con los experimentos que impliquen politización en vez de política gallega con mayúsculas, no vayamos a estropear aquello que ha funcionado razonablemente.
En Vigo no podemos cerrarnos en un localismo demagogo y trasnochado, pero sí apostar por el interés general de Galicia defendiendo una justa solución del dilema financiero de las Cajas de Ahorro gallegas. Y para ello, lo primero es poner encima de la mesa la tercera condición para el consenso sobre el sistema financiero de las Cajas gallegas. Porque sí es razonable defender los intereses del equilibrio territorial dentro de Galicia, exponiendo lo que razonable y legítimamente a Vigo y al Sur de Galicia le corresponde en un proyecto integrador. También si se avanzase hacia una alianza o fusión entre las Cajas gallegas.