Si que han padecido tiempo de espera los propietarios de terrenos o casas en lo que iba a ser el trazado del AVE en su llegada a Vigo, que luego no fue. Han tenido que pasar "muchas lunas" para que la Corporación decidiese por unanimidad que ya era hora de darles un espaldarazo en sus pretensiones, una vez que el Ministerio de Fomento declaró, incluso en el Boletín Oficial del Estado, la innecesariedad de las expropiaciones realizadas.
Una cuestión como ésta le cambia a cualquiera la vida. Por eso debe ser comprensible que la desesperación, en determinados momentos, pueda adueñarse de alguno de los afectados.
Pero si se ahonda más en esta situación, estamos ante un caso más de lo lenta que va la Administración en estos tiempos en que la velocidad lo es casi todo a la hora de resolver los asuntos más complejos.
La lentitud de los trámites administrativos y la lentitud también en la toma de decisiones. Ambos factores se han unido, casi emparejado, en el caso de los expropiados de Teis. Y lo peor de esta circunstancia es que si no se hubiese constituido un grupo de ellos en colectivo para buscar asesoramiento, todo se habría quedado en el olvido de unas disposiciones administrativas que llegarían a prescribir por falta de información de los directamente afectados. Eso es lo que no debería pasar en un Estado de derecho como el que vivimos. Es hora ya de que se modernicen los sistemas de notificaciones, que se agilicen todos los trámites que tengan que ver con la cosa pública y que no haya que esperar meses o años para que una resolución se lleve a cabo. Siempre, eso sí, que alguien lo reclame porque de lo contrario se quedaría ahí, sin más. La larga espera de estos vecinos fue refrendada por el Pleno, al fin. Pero tanto tiempo acaba con cualquiera.