De los bancos de sentarse y su lugar
Esto del mobiliario urbano en las calles reformadas tiene su guasa. Sigue la moda de poner los bancos de sentarse de espalda a los atascos, que es lo divertido gracias al departamentito de Tráfico y Multas, y se buscan ubicaciones la mar de pintorescas.
Así y en Torrecedeira, en una parada de bus sin marquesina, ponen el banco allá lejos y de cara a la vitrina de la sección de panadería y confitería de un súper, para que los usuarios segreguen jugos.
Y en esa misma calle plantan otro con vistas a un callejón, para que el personal compare la corredoira con las aceras de la era dC. De Caballero, claro.
De blancos o rojos, a un gris de pura mugre
En el túnel de Beiramar hay unas zonas de emergencia marcadas con señalizadores del tipo newjersey, una especie de separadores plásticos rellenables con agua para darle consistencia colocados en blanco y rojo alternando.
Pero tienen tanta mierda encima que es imposible distinguirlos, porque están mimetizados con el hormigón de la mediana. Menos mal que dicen que los limpian, oye.
javiermosquera@farodevigo.es