De un viajero sin igual
Acaba de llegar de una estancia de mes y medio en Namibia, país del que dice que está enamorado por sus gentes, su orden, su seguridad y su naturaleza paradisíaca y en el que antes ya viviera con su mujer Eva y sus hijas pequeñas durante casi tres años. Debe haber pocos gallegos, si es que hay alguno, que viaje tanto como Luis Barreras y tanto conozca África. Comenzó a trabajar allí a principios de los años 80, con barcos madereros que cargaban en Camerún, Costa de Marfil, Guinea, Gabón y Congo, o sea que lleva casi 30 años en este ámbito. En medio, trabajó para la Xunta de Galicia primero y Freire después, en busca de contratos de construcción naval por los cinco continentes. Era una época de depresión, de falta de trabajo... ¡Vaya gozo los 20 arrastreros congeladores para Camerún! África es su vida: aunque ahora su familia esté aquí, su vida profesional está allí. Dejó el mundo de la pesca, muy atractivo pero tremendamente ingrato, y ahora es un “free lance” que colabora con diversas empresas españolas. Lo suyo es estar con la maleta dispuesta y, si en septiembre estuvo en Angola, después en el Golfo Pérsico, más tarde en Namibia y aquí y allá busca proyectos de energía, turismo... Su maleta no le estorba aunque los años pasen y así ha hecho grandes amigos en el mundo, ahora mismo en Yemen. Pero dice que Vigo es su ciudad y de eso presume por las afueras.
De un anillador y pintor
Es, desde hace más de 25 años, un apasionado de las aves silvestres. Dicha pasión llevó a José Arcas a doctorarse en Biología en 2004, con una tesis de materia ecológica sobre una pequeña ave llamada Andarríos Chico, que es muy común en nuestras costas. Hace ya 20 años se hizo anillador de aves silvestres y desde entonces no ha parado de capturar aves para marcarlas con anillas y estudiar así sus migraciones, especialmente en la costa sur de la provincia de Pontevedra, Vigo incluido. También fundó un grupo de anillamiento llamado GEMA y, como guinda del pastel, se dedica a la pintura de la naturaleza, especializado, como no, en aves. Ayer inauguró una exposición en el restaurante Noray de San Adrián de Cobres, en Vilaboa. Acuarelas, óleos, lápices de color, tinta china... sobre el mar y las aves.
De la médica y su médico
Hoy le van a hacer una comida de afecto sus compañeros en el hotel Los Escudos a Luis Piñeiro, jefe de Neumología del Hospital Xeral de Vigo, porque se jubila y es querido. Pero es que el pasado viernes le han hecho un homenaje en ese hospital por lo mismo a su mujer, Concha Soler, que cantó con la Coral del Colegio de Médicos y no era para menos porque, tras cumplir 34 años en la Medicina y una parte de ellos como jefa del Departamento de Lactantes del Hospital Xeral, me dicen voces enteradas que se había ganado a pulso afectos y reconocimiento. Dicho en el lenguaje coloquial y ligero de esta sección y parafraseando a alguien que la conoce bien, lo suyo es bueno por partida cuádruple: profesional, entregada, amable y siempre sonriente (difícil, con lo que truena alrededor). Seguro que los dos pensarán lo mismo: ¡Pardiez, si fue ayer cuando estudiábamos Medicina!