Así que, llegado el momento clave –o al menos uno de ellos– con las declaraciones de los gallegos del "Alakrana" ante el juez Pedraz, procede reclamar a su señoría, con el debido respeto, que en el marco de lo posible se proporcione una información adecuada del encuentro. O, dicho de otro modo, que se evite la fea costumbre de las filtraciones, que perjudican a todos además de –muy a menudo– a la verdad.
Y es que en el episodio del Índico hay algunos aspectos que habrán de tratarse de modo discreto, sin duda, pero muchos otros deben ser difundidos porque constituyen experiencias útiles para otras crisis no deseables, pero posibles. Aparte de que la sociedad, en general, tiene derecho a conocerlos desde el momento en que han involucrado al propio Estado a través de sus instituciones democráticas.
En ese sentido es importante saber, por ejemplo, con qué bandera navegaba al buque en el momento de ser capturado; en qué aguas estaba, si bajo la protección de la OTAN o por el contrario a su propio riesgo. Y, por supuesto, cuál ha sido el papel de las fuerzas armadas españolas en el episodio de la detención de los dos supuestos piratas y, después en el aparente intento de persecución de una parte de los que huyeron. Aparente, conste, por fallido en circunstancias muy extrañas.
Todo eso y algunas reflexiones más que podrían hacerse forma parte de una lección que debe aprenderse para evitar la repetición de errores. Y para perfilar bien las responsabilidades y evitar que se diluyan en el estruendo de otra bronca entre partidos políticos que no quieren otra cosa que sacarle rendimiento político y electoral. Claro que esa lección se aprenderá en la medida en que se conozcan con solvencia los detalles, y -conviene repetirlo-, no a través de filtraciones.
Hay mucho en juego, conste, además de lo dicho. Por ejemplo el prestigio y la credibilidad del Gobierno, algo que es básico para quienes lo necesitan como respaldo en cualquier actividad internacional, sea de finanzas, de pesca o de defensa. Y, guste o no, credibilidad y prestigio están en duda a causa de la confusión que rodea todo esto del "Alakrana".
El señor presidente del Gobierno dijo, y con razón, que lo más importante era devolver con bien a casa a los secuestrados. Y en este punto hay que recuperar lo dicho sobre la necesidad de, hecho eso, determinar si todo lo anterior a la liberación se hizo comm´il faut. O sea, como debe hacerlo un Gobierno respetado y creíble.
¿No...?