Con sumo gusto expongo en las páginas de FARO DE VIGO mi criterio sobre la posible fusión entre Caixanova y Caixa Galicia. Lo hago, en este momento crucial para nuestras cajas de ahorro, desde una perspectiva radicalmente viguesa, por respeto y agradecimiento a cuanto Vigo es y representa para la economía de Galicia. Y, por supuesto, sin ningún interés ni condicionamiento personal. Me mueve, como siempre, el interés superior del progreso de nuestra ciudad, como lo hice en ocasión de la llegada del AVE, cuyo trazado inicial fue modificado con la complicidad de los que siguen proclamando su viguismo claudicante, subordinado a su conveniencia; o sobre nuestro puerto, pieza clave del progreso local, o sobre nuestro urbanismo atormentado de corruptelas; o sobre nuestras pesquerías que por vocación siguen alentando todas las madrugadas el pulmón del Berbés; o sobre las precarias dotaciones administrativas que hemos de ganar a pulso; o sobre nuestra débil representación política en todos los ámbitos, causa principal de nuestros fracasos.
La reestructuración de las cajas de ahorro con reducción de entidades por saturación de oficinas y adaptación a las exigencias del mercado para sortear las graves dificultades de los próximos años, está siendo contemplada en todas las comunidades y se anuncian fusiones en todas partes. El objetivo es mejorar la solvencia, aumentar la eficacia, fortalecer los recursos propios y atacar la morosidad que va en aumento. Todo ello conlleva cierre de oficinas y excedentes de personal que pueden y deben ser tratados con generosidad para lo que se ofrecen medios externos. Solventado esto, lo demás tiene tratamiento adecuado. La fusión entre nuestras cajas no tiene por qué afectar a su oferta de crédito que en ningún caso responderá a su escasez de recursos, sino a la solvencia del demandante. La Central de Información de Riesgos del Banco de España es un escenario de consulta general que coloca a cada uno en su lugar.
Sin embargo en el sur de Galicia tanto empresarios como instituciones se han subido al carro de la no fusión desde una perspectiva personal errónea y han desechado el estudio de la FUSIÓN que es lo importante, tanto para nuestras cajas como para Galicia, porque en los próximos años, por separado, tendrán graves dificultades de supervivencia, que les lleva a adherirse a un SIP (Sistema Institucional de Protección) que permitiría mantener sede, domicilio y obra social, pero actuando con una nueva sociedad, no domiciliada en Galicia, para compartir recursos, políticas de crédito y riesgos. Es un subterfugio que al eludir la fusión inmediata concluirá, más pronto de lo previsto, en otra fusión fuera de Galicia y con cajas no gallegas. Desde luego un SIP no cumple los requisitos de "galleguidad" ni de "centro de decisión en Galicia".
Lamentablemente las posiciones sobre un posible entendimiento de nuestras cajas en torno a una fusión se han excedido en pasión con ausencia total de la racionalidad tan necesaria. Yo no comparto la posición de Caixanova ni por supuesto las de las personas e instituciones que la secundan. Soy favorable a la fusión siempre que a la caja viguesa se le dé un trato igualitario, tanto por su importancia como por lo que Vigo aporta a la economía gallega. En las circunstancias económicas actuales y con las previsiones conocidas la fusión entre las dos cajas es el único camino para consolidar una entidad totalmente gallega al servicio de nuestra economía. Cualquier otra ruta nos llevará a perder la administración del ahorro regional en alianzas de difícil manejo y complicada consecución.
Respetando otras opiniones, creo que la fusión es conveniente y necesaria. Pero siempre, y esto es lo que nadie dice, que en la nueva entidad fruto de la fusión Vigo tenga la participación y la representación que por su importancia merece. Creo que es un error oponerse a la fusión a la que, de una forma u otra, nos lleva la evolución de la economía y no dedicar nuestros esfuerzos para que en la nueva caja naciente Vigo tenga la máxima participación en su rectoría y órganos de gobierno, incluso paritaria si posible fuere. Ésta es la posición que, a mi modesto juicio, Vigo debe adoptar y que tanto vigueses como coruñeses arrumben viejas diferencias pensando en el interés superior de Galicia. Todo lo demás, como distribución de sedes y de servicios, encuentran solución en el diálogo y en el análisis técnico de la decisión más conveniente. Las redes de oficinas se ajustan. Las dotaciones de personal se equilibran. Los balances se fusionan, lo difícil es fusionar a los hombres en un ejercicio de generosidad y de servicio a Galicia. El tercer actor, el presidente de la Xunta expondrá hoy su criterio. Esperemos que él, más que nadie, acierte en la decisión más conveniente para los intereses que viene obligado a tutelar.