El culebrón de las instalaciones deportivas de la ETEA podría iniciar su recta final. En el momento en que se adjudiquen las obras de reparación de las instalaciones deportivas habrá comenzado la cuenta atrás para que los residentes en Teis y los vigueses en general puedan, de una vez por todas, sacar provecho a algo que está ahí, pudriéndose más cada día que pasa. La ilusión inicial que se produjo a la hora de recuperar para el Concello esas instalaciones –modélicas en su día cuando aún funcionaba la escuela de la Armada– se truncó con el paso del tiempo.
Primero fue la laboriosa firma del convenio con la Xunta y con la Zona Franca, propietaria de los terrenos. Luego, las discusiones sobre qué administración debía hacer frente al gasto que supone la recuperación del pabellón, la piscina, y el resto de las canchas. Para seguir con el largo proceso de elaboración de los pliegos de condiciones, que ahora se hallan ya en la mesa de contratación municipal.
Y, mientras, los ciudadanos de Teis que claman por una apertura efectiva de todo el recinto, mientras que el otrora "grandioso" proyecto de la Ciudad del Mar sigue todavía sin aclarar definitivamente su futuro en la zona.
Todo ello ha logrado convertir a todo lo relacionado con la ETEA en un gran tedio, como si esos terrenos estuviesen allí ajándose desde siempre y sin que nadie le ponga el cascabel al gato.
Si al final la dicha de la parte municipal llega el próximo verano nunca será tarde. Pero nuevas demoras serían difícilmente explicables.