Por la acera como quien va por una autopista...
Nueve menos veinte de la mañana. Colapso total en Torrecedeira por las obras, que ahora trabajan a destajo, y por la calviñada de mandar todo el tráfico Llorente abajo. A lo lejos ouvean unas sirenas en vano, porque el tapón es tal que la pareja de la Policía Local en scooters, con lucerío y todo, no puede avanzar.
Y ni cortos ni perezosos se meten por la acera y a todo jás, en busca de otra calle más despejada. Como los pizzeros o los repartidores de piezas de automóvil. Suerte que en su gimkana no se encontraron con ningún anciano saliendo de casa o niños camino del cole. O incluso algún perro en busca del primer árbol para levantar la pata...
Menos mal que al de la ambulancia que pasó horas más tarde por la misma calle con similar urgencia y lucerío no se le ocurrió la misma jaimitada...
Parece que lo del semáforo no está aún muy claro...
Cristo en Coia, en la calle Redondela. El carril único tras la reforma, que desemboca en Castelao manda todo el tráfico en dirección centro para el cambio de sentido en la rotonda. Y hay conductores que se resisten, esperan en vano la luz verde para ir hacia la calle Marín o en dirección Samil y se monta el pifostio.
A lo mejor, si la señal de dirección obligatoria estuviera en el semáforo en vez de unos metros antes se solucionaba buena parte del problema...
Reconocer que la cosa no funciona y de paso hacer caja
El anuncio de despliegue de grúas en el entorno de Povisa o Urzáiz para abrasar al personal es el reconocimiento del camarada Calviño de que la cosa no ha cambiado para mejor, por mucho que le cueste. Y así, con tal motivo hace caja...
javiermosquera@farodevigo.es