Imagino a los ciudadanos desconcertados con el lenguaje de los jueces y de los tribunales, ahora invitados permanentes en los medios de comunicacin con ocasin de tanto pleito de postn como hay en la sociedad espaola. Domina la lengua de jerigonza, una suerte de germana de las togas.
Procede recordar que esto no es nuevo. Vctor Hugo anotaba la sorpresa que le produca llamar al magistrado el gran intrprete de la justicia y al Parlamento el honorable rgano de la ley. Hay en una novela de Anatole France un momento en el que un juez de instruccin oye la declaracin de un testigo. Cuando esta concluye le pide al secretario que haga el favor de traducir todo eso a la jerga judicial. Y el gran Simenon hace decir a un Maigret metido en una sala de juicios: de pronto me encontr incorporado a un universo despersonalizado donde las palabras de todos los das no se oan y donde los hechos ms cotidianos quedaban encerrados en frmulas hermticas. Y esto que sealo para los autores franceses podra hacerlo exactamente igual si recordamos a los espaoles, de entre los cuales Quevedo fue quien fustig con ms gracia y menos piedad a escribanos, notarios y jueces.
Hace tiempo me ocup en una conferencia (luego incorporada a mi libro Los juristas, las peras y otras soseras) de poner en contacto el mundo jurdico con los libretos de pera y all salieron lindezas tremendas especialmente en relacin con los casamientos engaosos y los enredos propios del gnero. La cumbre est en Las bodas de Fgaro donde Bartolo le dice a Marcellina que no se preocupe, que l le arreglar su casamiento interpretando las clusulas del contrato con astucia, con argucias, con buen juicio, con criterio ... si hay que darle la vuelta a todo el cdigo, si hay que revolver en el ndice, con un equvoco, con un sinnimo ya se encontrar algn embrollo ... gracias a sus maas el canalla de Fgaro ser vuestro.
En El Murcilago -la deliciosa opereta de Strauss- hay un abogado que es un tipo de una pieza apellidado Blind, lo que en alemn significa ciego. Este hombre est entregado en cuerpo y alma al embeleco procesal y por ello, a su defendido, que ha de ir a la crcel por haber insultado a un funcionario, le aconseja recurrir, apelar, reclamar, revisar, recibir, subvertir, devolver, envolver, protestar, liquidar, embargar, extorsionar, arbitrar, resumir, exculpar ....
Ahora, en mis idas y venidas por Europa, pienso mucho en este lenguaje abstruso que se gasta en las covachas y a veces creo que es urgente simplificarlo y hacerlo accesible al comn de los ciudadanos que no tienen por qu estar entrenados en tanta algaraba como recogen documentos, acuerdos, sentencias y otras excrecencias. Hay quien dice que con ello ganara la democracia y no s cuntas paparruchas ms. El asunto, bien mirado, debe ser considerado desde otra perspectiva ms prctica y acorde con las necesidades vitales de unos profesionales. Porque quin nos pagara a los juristas nuestros servicios si nos entendieran? Nadie, de la misma forma que no pagaramos al mdico si supiramos interpretar sus palabras. Estos llevan su talante embolismtico y tico a las recetas que solamente entienden los farmacuticos. Entre sanitarios se entienden sus confidencias.
Las divinas palabras de la obra de Valle Incln tenan este efecto, parecido al de asperjar agua bendita. As que buen embrollo y mucha trpala. A ser posible en latn, ahora que nadie lo estudia, sustituido como ha sido por las competencias y la habilidad en detectar los estados emocionales, suprema pirueta esta de otros profesionales a la busca de estipendio: los pedagogos a la violeta.