Tesoira, alea iacta est
La suerte está echada. No voy a decir cuáles porque estoy obligado al silencio por secreto administrativo, pero un Jurado decidió ayer las diez colecciones que participarán en el certamen gallego de Creadores Jóvenes de Moda "Tesoira", y desfilarán allá por el 19 de noviembre en el teatro Caixanova. Con el bueno de Heriberto Otero (director de New Models y jefe de Estilismo de la TVG) haciendo de maestro de ceremonias, cuatro horas estuvimos encerrados en una sala de "Xuventude" del edificio de la Xunta en Vigo para ver las propuestas de 42 concursantes, una ginecocracia porque casi todas eran mujeres. En el Jurado, además de tres periodistas, el mundo del diseño estaba representado por María Mariño, Cristóbal Vidal, Teresa Abalde y Pilar Bande y, aunque la mayor unanimidad la llevaron los pinchos de tortilla que pusieron a media mañana, no hubo grandes discrepancias. Ya digo, la suerte está echada (alea iacta est).
Paseantes y tasqueiros
Hay muchos tipos de ocio y entre ellos está uno muy socializante: pasear por el barrio. Eso ya es, en sí mismo, un privilegio nada habitual en el mundo desarrollado tal como lo entendemos los españoles, que más que museos preferimos encontrarnos tascas en el camino y, si acaso, alguna iglesia para no entrar pero santiguarnos al paso y pedir perdón a Dios por volver otra vez tarde a casa. Anteayer mismo, a la hora de la cena saqué de su guarida en el casco vello a J.L. "Capitán" para una escapada furtiva por los alrededores. Primero saludamos a Fleur Welllington en La Charlatana y luego nos sentamos con una birra ante la ventana del L'Atalante, ese garito abierto por Simón y María en la Praza da Igrexa (Colexiata) que te ofrece beber pero rodeado de miles de películas que pueden alquilarse. Desde su ventana-mirador veíamos trabajar en esa nueva tahona llamada Retranca, con pastelitos, cafés, periódicos... a Javier Barciela y Pablo Fernández, que han sabido darle mucho calor de barrio a su pequeño negocio. Luego paseamos, saludando a José "Grial" en la calle Gamboa (su culto garito fue un escenario de "Ojos de agua", la novela de Domingo Villar) y llegamos al último bar inaugurado: el Symphony, en García Ollloqui, donde el cocinero, José María Oitavén, te pone unas tapas generosas, calientes, de cuchara española,y a nosotros una de callos y ricas miniempanadillas. Y ya de vuelta, nos sentamos justo al lado, en la terraza de la vinoteca Baraciña, para tomar un vino gozando con la presencia de su briosa propietaria, Ana Aragunden, a la sazón sentada con Ricardo Villán, "cadenas", factotum vigués de Exclusivas Riojanas (¡"Cojonudos", sus espárragos!). Ana es de Cambados, donde la gente vale más por lo que calla que por lo que habla, y nos hizo una tortillita de favor que sabía a gloria. Y sin movernos de la mesa arreglamos el mundo.