A estas alturas, apenas apagados los ecos de la Conferencia de Ministros europeos de Pesca celebrada en Baiona, es un secreto a voces que muy pocos en el sector comparten el optimismo de la ministra Elena Espinosa por la declaración conjunta en apoyo de la sostenibilidad de los recursos.
Desde el lado empresarial, y a partir de la idea de desarrollo sostenible "es compartida por todos", se mantiene la desconfianza por el hecho de que Europa hace en la práctica la "vista gorda" con la pesca de países terceros a los que después prima con rebajas arancelarias sin que Espinosa "ponga" -dicen- "toda la carne en el asador" para impedirlo.
En ese sentido se recuerdan las declaraciones del gerente de la patronal conservera ANFACO, Juan Manuel Vieites, criticando el permiso para las importaciones de túnidos de Papúa-Nueva Guinea e Islas Fidji, con una rebaja arancelaria que puede perjudicar, y mucho, los intereses españoles y gallegos.
La Conferencia tampoco tiene demasiadas simpatías en sectores sindicales. Xavier Aboi, portavoz de CIG-Mar, lamentó el exceso de retórica de la Declaración de Baiona y recordó que nada se dice en ella sobre los intereses de los trabajadores, "un sector olvidado" por todos.
preavisos
Otro secreto a voces es el que se relaciona con la posibilidad de que astilleros vigueses consigan al menos parte del contrato que la Federación Rusa de Pesca estudia para la construcción de quinientos barcos, tal como informó FARO hace ya varios días.
La operación contaría con el apoyo pleno de la Xunta, según la conselleira de Mar, Rosa Quintana y es muy bien vista, como es natural, por la patronal pontevedresa que preside José Manuel Fernández Alvariño y por la asociación de empresarios metalúrgicos ASIME.
Los sindicatos la creen "posible pero difícil", y han preguntado si los pesqueros, al menos en parte, podrían construirse en Vigo y así potenciar el empleo en Galicia y no sólo en Rusia. Eso aparte, descartan "condiciones previas" sobre conflictividad laboral, tras una sugerencia de Enrique Mallón, gerente de ASIME.
Mallón respondió a una pregunta sobre si la paz laboral sería necesaria afirmando que "por lógica así tendría que ser", y recordando que la última huelga del metal de la provincia de Pontevedra había provocado daños económicos "casi irreversibles" para muchas empresas, que no podrían asumir compromisos caso de que el conflicto se repitiese.
más lío lácteo
Otro secreto a voces es el que se refiere a nuevas tensiones en el sector lácteo. Unións Agrarias, por medio de su líder Roberto García, acusó al Sindicato Labrego Galego de buscar una huelga en el peor momento "sólo para aparecer en los periódicos, y a la Xunta de impedir soluciones para la factoría de "Leche Pascual" en Outeiro de Rei.
El conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, había afirmado que las cinco cooperativas gallegas que ofertan para hacerse con las instalaciones lucenses de "Pascual" habrán de concretar más sus ofertas y presentar planes realistas.
Desde el SLG que dirige Carmen Freire, se acusa a García de ocultar el fracaso de los pactos sobre precios y contratos -cuyo comité de control se reúne precisamente mañana en Madrid- propiciados por el Gobierno del PSOE, partido en el que milita García.
Mas presión
Otro secreto a voces: el malestar de un alto cargo de la Xunta por la "presión" -dice- presupuestaria de Núñez Feijóo.
Podría haber renuncia, se comenta en San Caetano...