Áspero y sentimental

"Try a little tenderness"

José Luis Alvite

 22:54  

Cuando pides acompañar a una mujer atractiva de madrugada a su casa, no es solo para tomar café, y si ella acepta no será desde luego porque esté convencida de que sea esa tu verdadera intención. En una ocasión llevé a una chica en coche hasta su casa a las afueras de la ciudad. Nos instalamos en el salón, sirvió café y puso música. Al cabo de una hora retiró el servicio del café y puso sobre la mesita un par de copas. El alcohol distendió la situación y la trompeta de Herb Alpert hizo el resto para que nos pareciese natural bailar las notas de "Smile" en la penumbra del salón. "Cuando acepté que me trajeses a casa, no pensaba en esto", dijo. "Tampoco entraba esto en mis planes -contesté-, ni pensé siquiera que creyeses que había en mi actitud algo que no fuese simple cortesía". Por si había alguna duda, insistió: "Podía haberme puesto cómoda al llegar y no lo hice. Supongo que eso tiene algún significado, ¿no crees?. Te habría despedido en la puerta con un beso en la mejilla y te devolvería con tu coche hacia la niebla. No lo hice. ¿Y sabes por qué? ¿Sabes por qué no lo hice? Porque resultar una mujer grosera nunca me pareció más útil que parecer una chica fácil. Tan sencillo como eso. Pero no es que me gustes, ni que haya alguna posibilidad de que eso ocurra". "Lo sé", dije casi a sabiendas de lo que vendría luego: "Eso que suena ahora se titula "Try a little tenderness" y lo canta Aretha Franklin. No me preguntes por qué, pero siempre quise bailar algo así con un hombre de ochenta quilos... No sé muy bien quien eres y tal vez haya corrido un riesgo al invitarte de madrugada a casa, pero, ¿sabes?, algo en mi interior me dice desde niña que la mayor parte del miedo se debe a una mezcla de incertidumbre y desinformación". "La de esta noche era una gran ocasión para conocernos y conjurar el miedo", le ayudé a sabiendas de que ese era en nuestra conversación exactamente el camino que ella y yo estábamos deseando no seguir. Y mientras la melodía de Aretha Franklin deambulaba en nuestros pies, mi anfitriona le dio un giro a los acontecimientos: "Mentí. No es cierto que lo desconozca todo de ti. Tenemos amigos comunes y todo se sabe. Sé quien eres y estoy al tanto de tu vida. Si estás aquí esta noche es porque algunas amigas me advirtieron de que no me fiase de ti". Iba a intervenir, pero, sin dejar de bailar, ella me cegó los labios con una mano. "Salí hasta hace poco con un hombre serio, con buena posición social y excelente reputación; un auténtico caballero. Aquel tipo meaba jarabe. Un día comprendí que era demasiado profiláctico y rompí con él. No habría podido compartir mi vida con un hombre que enfriase el fuego al meter la mano en él. Ya sabes a qué me refiero". "Yo no soy un caballero", advertí. "Lo sé. Por eso estás aquí esta noche. El único caballero al que una chica como yo acepta de madrugada en su casa es su ginecólogo. Tengo música en la habitación y siempre habrá a mano una bandeja en la que llevar hasta allí las copas. En algún momento ocurrirá lo que tú y yo negamos que ocurriría sólo porque necesitábamos una excusa que nos trajese hasta aquí de madrugada". "¿Eso haremos?", pregunté sin ignorar en absoluto la respuesta. "Pondré de nuevo esa canción de Aretha Franklin, me meteré en cama y al cabo de dos o tres minutos vendrás a mí con la falsa disculpa de despedirte. Entonces te invitaré a quedar en casa sin compromiso alguno. Y te amanecerá a mi lado en cama. Cuando te ofreciste a traerme a casa en coche, te dije que aceptaba porque sabía que no harías nada que yo no quisiese que hicieses. Ambos mentimos al aceptar. ¿Importa algo eso? Ahora romperemos de mutuo acuerdo el pacto y haremos lo que en el fondo pensábamos hacer". "¿Y mañana? ¿Qué haremos mañana con lo que haya ocurrido hoy?". "¿Mañana, dices? Mañana no será distinto que otras veces: Mañana yo negaré por pudor lo ocurrido; y tú, cielo, tú escribirás algún día un artículo en el que las cosas hayan sucedido mejor de lo que en realidad nos ocurrieron. Siempre es así. Ambos sabemos que de lo hermoso de esta noche nos quedarán los recuerdos; de lo sucio, cielo, de lo sucio, como siempre, ya se encargará la lavadora".
jose.luis.alvite@telefonica.net

  HEMEROTECA
Caja Negra        O Bichero         Floreano
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
CONÓZCANOS: CONTACTO | FARO DE VIGO | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | CLUB FARO DE VIGO | ACERCA DE ED. GALEGO PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR
farodevigo.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de farodevigo.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya