Larga vida, pulpeiros
¡Ah, los pulpeiros! No sé si se están poniendo de moda en las ciudades pero cada vez te los tropiezas en más sitios y caes en ese pecado de la carne... de pulpo. Sin ir más lejos, en el barrio viejo de Vigo tenemos los miércoles a Loli Lorenzo, que es de Cenlle y, que, se sepa, la única pulpeira de la historia de este municipio orensano aunque hace tiempo que vive en Vigo. La puedes contratar hasta con músicos incluídos, gaiteiros, supongo. Su marido, Miro Fernández, también anda en esto desde que dejó la mar pero ella es la que está en todas partes: los domingos en Sabarís, los viernes en la calle México, los jueves en la de Rosalía de Castro... Sabe de sobra lo que es la calle porque sus padres eran los únicos rosquilleros de Cenlle y ella creció entre fiesta y verbena popular. ¿Otro? Me cuenta mi asesor editorial, Bieito Ledo (director de Edicións Ir Indo), que este sábado se estrena en Florida, 30, en esa tapería Tolsha propiedad de Manuel Conde, otro pulpeiro. En este caso es Alberto Rivera, nacido en Arcos (Carballiño), tierra por excelencia de pulpeiros debido al monasterio de Oseira, cuyos monjes lo traían de Marín hace cientos de años. La tradición se fue pasando de padres a hijos en este pueblo, y Alberto es hijo, nieto y hermano de pulpeiros. Dice que trae hasta el agua de Carballiño que ya manda... Y de Carballiño viene también cada domingo Plácido y su familia, ante los que se hace cola en el Catro Camiños de Manolito Moreira, en Gondomar, donde uno lo degusta con frecuencia. Pero ¿es que no hay un pulpeiro de Vigo? Pues sí, Emilio Alberte, dueño del Don Quijote en la calle Laxe y que hace seis años tiene pota al aire libre. Primero tuvo pulpeiros orensanos y luego él heredó su sabiduría. Pues mira que no lo fotografían ahora, con la World Fishing. Emilio nació en Coia aunque... se crió en Ribadavia. Por eso él, sin darse cuenta, dice: "No, no, yo soy de Ourense, pero nací en Vigo".
Una mañana muy rica
¡Qué mañana más variada la vivida el miércoles! Por razones de este periódico, pasé la primera parte entre gente sin techo que conocí en el albergue de la Misión del Silencio, unos víctimas del azar, otros con años de cárcel encima, todos con muchas soledades y cicatrices. La segunda parte la pasé en Bouzas con veteranos patrones que surcaron los mares en barcos de madera como Antonio Pedrosa, Antonio Vidal, Manuel Villanueva, Carlos Rodríguez... Y la comida la pasé en un nuevo restaurante- tapería, Symphony (García Olloqui, 7, junto a la ya acreditada vinoteca Baraciña), picoteando con Guillermo Campos, figura capital de la comunicación gastronómica gallega y Marian Prego, directora de la "Guía gastronómica" de Radio Vigo. Ayer mismo comenzaron ambos en TV Localia un programa, "Con cinco sentidos". Aún en el pequeño espacio de una ciudad hay una riqueza inabarcable de escenarios.