Uno de los datos más comunes en los procesos de transición de un gobierno a otro -y que se dan incluso cuando se trata de gabinetes del mismo color- es que dedican más de la mitad de la legislatura a iniciar el desarrollo de lo que en su programa electoral se proclamaban "gtandes y urgentes" asuntos. Y aunque es verdad que los expertos señalan que eso es normal, y hasta lógico, sorprende a la opinión pública y, a veces, la disgustan.
La sorpresa se produce sobre todo por la contradicción entre lo que se afirma en campaña y lo que viene después. Cuando se pide el voto el mensaje consiste en que, de otenerlo y llegar al poder, los solicitantes aseguran agilidad en la aplicación de remedios a los problemas y por tanto su relativamente pronta solución o al menos su alivio. El disgusto llega cuando se ve que no es así, que el retraso es la tónica general en el abordaje de las cuestiones -incluso las urgentes- y la lentitud la característica de su tramitación. Y, así, las cosas no van como se dijo que irían.
La explicaciòn más común se relaciona con la complejidad de la vida política parlamentaria y, por supuesto, la dificultad de los trámites administrativos. Una tesis que resulta sólo verdad a medias y que es poco verosímil cuando quien inicia su mandato es el mismo que finalizó el anterior; o que, como sucede ahora en Galicia, el partido que obtuvo la mayoría suficiente tiene una larga presencia en el gobierno y, por tanto una amplia experiencia, además de fresca la memoria de cómo se gestionan los asuntos de la res pùblica.
Ese es el caso de la Ley del Litoral. Tenida por objetivo preferente por el Bipartito, apenas desembocó en una suspensión provisional de licencias de construcción en defensa -se dijo- de la costa. Y con el PP en el poder, a pesar de toas las prédicas en la oposición, tenían las cosas tan verdes que lo hecho hasta hoy sólo fue un moratoria a lo que mantener lo que hace medio año se anatemizaba. Y no parece haber mejor panorama, a juzgar por lo que dicen los invitados de FARO.
Con todo hay una cierta esperanza: la oferta de pacto que, para ordenar el territorio de Galicia, ha cursado el secretario general del PSdeG a los demás Grupos. En el paquete va la Ley del Litoral, cuyo remate urge por razones medioambientales, económicas y juríricas, y por eso convendría atender, en serio, aquella oferta de don Manuel Vázquez.
¿Eh...?