Los residentes en la villa de Bouzas están de enhorabuena. Dos de las principales administraciones de la ciudad, el Concello y la Autoridad Portuaria, han puesto sus ojos en la falta de dotaciones públicas que tiene este enclave marinero e industrial. Ya era hora.
Curiosamente han coincidido las dos en la necesidad de que la villa cuente con aparcamientos suficientes para sus propios residentes y para la ingente cantidad de vigueses y foráneos que realizan su actividad cotidiana y laboral allí. Y es verdad que hacen falta. El acierto de los técnicos de ambas administraciones ha sido el de detectar, cada uno por su lado, la zona exacta donde son más necesarios. Lo malo es que la iniciativa del Puerto y la del Concello disten sólo cien metros la una de la otra.
La solución definitiva sólo la dará el tiempo y la financiación, que ya se sabe que la cosa económica no está para muchas florituras. Pero los vecinos de la villa pueden sentirse orgullosos y hasta sacar pecho. Se han convertido, de la noche a la mañana, en el centro de la disputa política para otorgar a sus calles y plazas un aspecto mucho más presentable de lo que tenían no hace ni diez años.
Sería utópico, en estos momentos y a sólo año y diez meses de las elecciones municipales, que las dos administraciones se pusiesen de acuerdo en realizar un proyecto común. Quizás los ciudadanos se lo agradecerían y posiblemente el resultado fuese mejor. Pero, en política ya se sabe lo que pasa: cada uno rema para su lado.
Los boucenses deberían aprovechar la ocasión que les brinda este protagonismo para conseguir más. Claro que podrían saltar los celos en otras zonas de la ciudad, que también esperan desde hace tiempo por mejoras y que sólo las reciben con cuentagotas.