Es de esperar que los problemas para llevar a cabo las reformas o las ampliaciones de los comedores escolares de algunos colegios públicos de Vigo que lo necesitan sean sólo fruto de un malentendido entre la administración municipal y la autonómica. Incluso en ese caso sería de difícil justificación que dichos centros de Primaria no estuviesen ya totalmente dispuestos para el inicio del curso escolar.
Pero peor sería, todavía, si el problema viene derivado de una falta de entendimiento político entre las dos partes. Los responsables de una y otra parecen olvidarse de que estamos en tiempos difíciles para las economías familiares. Y también parecen obviar que están ahí precisamente, para resolver esos problemas que sí afectan a la vida cotidiana de muchos ciudadanos. Está muy bien la política en sí, pero no tendría sentido alguno si no estuviese, en su objetivo, el afán de facilitar a los ciudadanos los servicios comunitarios que se demandan, sobre todo en tiempos de crisis.
No hay disculpa válida para que, a diez días del comienzo del curso, se esté en esta situación. Debía haberse resuelto mucho antes, nada más concluir el año académico pasado. La enseñanza pública no se merece esto.