El PP quiere hacer a Leire Pajín un examen de valencianía al objeto de decidir si puede o no ser senadora. Si esta idea tan brillante se le hubiera ocurrido a un partido catalanista, Rajoy estaría decretando otro boicot al cava. Pero el PP tiene bula para todo y ahora se ha vuelto valenciano radical. A mí me parece bien que hagan estos exámenes. Si se lo hubieran hecho a Bárcenas, no le habrían dado ni el carné de conducir: no hay más que verle la cara para advertir que es un peligro. Por cierto, que el tesorero del PP ha dejado de trabajar en Génova, pero continúa en el Senado. Piensa uno que si estaba feo que en sus circunstancias trabajara para Rajoy, más feo está que trabaje para España.
A Pajín pensaban hacerle, suponemos, unas preguntas de geografía y folklore. A María Dolores de Cospedal tendrían que hacerle, en cambio, un test de Rorschach para ver si está en sus cabales. La señora acaba de decir que el Gobierno persigue a Camps en vez de perseguir a ETA, como si fueran opciones incompatibles. Lo mismo podría haber dicho que el gobierno persigue la delincuencia común en vez de los crímenes terroristas. Hay que perseguir las dos cosas, Cospedal, y al mismo tiempo. En cualquier caso, esa frase revela los inestimables servicios que ETA viene rindiendo al PP desde la pasada legislatura. No ha habido en ninguna parte del mundo ninguna oposición que utilizara a los muertos con esa desvergüenza. Como no es posible tanta maldad, sólo cabe suponer que la secretaria general del PP tiene problemas mentales. Que le hagan un examen psiquiátrico.
Hay todavía otro asunto que debería traer cola: el del miedo de los políticos del PP a enfrentarse a los periodistas. Antes daban ruedas de prensa en las que no permitían preguntas. Ahora ni eso: se limitan a enviar a los medios una cinta. Bien está que no quieran nada con el populacho, ya sabemos que ellos no son de este mundo y que ni siquiera les conciernen las leyes bajo cuyo peso actuamos el resto de la ciudadanía. Pero está el pudor, amigos. Están las formas. Está la buena educación. No sé qué ocurriría si se les examinara de estas materias. A lo mejor Camps es un valenciano radical, pero lo que nos interesa ahora es saber si mintió cuando dijo que se pagaba sus trajes.