Así pues, y quizá para refutar la supuesta sabiduría del refrán cuando asegura que más vale tarde que nunca, he ahí que varias de las musas que inspiraron a famosos autores e intérpretes de la vida pública gallega han pasado a lo práctico del teatro en apenas horas veinticuatro. Que son las que median entre el ayer inmediato y el hoy inminente en dos asuntos que, como el lácteo y el AVE, son de interés general para el país.
Lo de la leche -o sea, la firma de un acuerdo para establecer contratos homologados y precios de referencia- demuestra la vieja tesis de que si las cosas de palacio no fueran tan despacio, otro gallo le cantaría a quienes dependen de la agilidad gubernamental. Y los ganaderos gallegos se habrían ahorrado una parte sustancial de sus pérdidas acumuladas este año -120 millones de euros, dicen- sólo con que la ministra del Medio Rural se hubiese puesto las pilas hace meses.
(El acuerdo lácteo de Madrid no es la solución, pero junto a la gestión financiera de la Xunta, puede suponer alivio para unas finanzas carcomidas. Algunos observadores, desconfiados, vinculan la firma con el jaleo de la financiación autonómica y el hecho de que el "dos" del ministerio sea un catalán que ha barrido para el Mediterráneo todo lo posible y más. Puede que sea eso -para evitar la sensación de que quien manda urbi et orbi, por sí o por procurador, es la Generalitat-, o/y que el sector se arruinaba, pero algo poco habitual despertó a la señora Salgado. Pues aleluya, y que siga.)
La otra musa, la de las infraestructuras y el AVE, llega hoy por fin al teatro con la firma de los acuerdos entre los señores Núñez Feijóo y Blanco. Un día de gozo, per se y porque -como sin duda entiende don José- habrá papeliños, existencia que en este país es condición sine qua non para que alguien se crea algo. Y si además se acompaña, la rúbrica, con un buen clima y tino en el decir -el ministro estuvo, en ambos conceptos, espléndido en lo que declaró a FARO este domingo,-pues miel sobre hojuelas.
Dicho eso, que es de ley, y sin ánimo de incordiar, tampoco estorbaría que el señor Blanco explicase por qué, en lo de la ampliación de Rande por ejemplo, no se piden responsabilidades políticas a quienes, no ha mucho, garantizaban -y personalmente, nada menos- plazo corto para la obra. Y no sirve de excusa que las elecciones ya las depuraron, porque quienes tal dicen no parecen asumir del todo el resultado, al menos cuando se les oye referirse a quienes obtuvieron la victoria.
¿Eh...?