Así pues, concluido el round inicial de la pelea por la financiación, hay que decir ante todo que el balance deja sorpresas. Una, positiva, el aumento de lo destinado al principio para Galicia: 64 millones no son nunca moco de pavo, y menos si -como en este caso- suponen más del diez por ciento del total adicional. Otra, que ya se verá como sale, el cambio de actitud de la Xunta para con un sistema que primero rechazaba de plano y sobre el que ahora se abstiene.
Con las cosas de ese modo, parece obligado felicitar a la Xunta, y agradecer al gobierno central, el incremento de los fondos, porque la primera presionó en la dirección correcta y el segundo aceptó parece que de buen grado. En el supuesto, claro, de que no tenga razón el secretario general del PSdeG, que ayer mismo negaba la mayor, es decir el aumento de los fondos, a pesar de la evidencia de que son más -un diez por ciento más, por cierto- de los que él mismo había anunciado el último fin de semana.
Claro que, ya puestos a hablar de sorpresas, no está de más indicar otra: la que provocan las críticas del líder del PSdeG a la abstención gallega, que atribuye a la supuesta docilidad del señor Núez Feijóo a las órdenes de la dirección estatal del PP. Lo normal hubiera sido que don Manuel sacase pecho por el dato de que la Xunta no rechazara el modelo impulsado por el PSOE, pero le pudieron, por lo visto, más las ganas de darle un pescozón dialéctico al jefe del ejecutivo autonómico que las de aplaudir al gobierno central. Quizá por algo parecido puso Cervantes en boca de Quijote lo de "cosas veredes amigo Sancho".
En todo caso, y a pesar de esa evidencia -y de otra: el PSdeG sí cumple al pie de la letra las órdenes del PSOE para apoyar como bueno el reparto a pesar de que resulta, como mucho, "menos malo"– el señor presidente Feijóo no debiera negar de plano las instrucciones de don Mariano Rajoy a todo su partido para c ambiar el "no" por la abstención; y no debiera porque las hubo y existen testimonios, como erl de la presidenta de Madrid. Seguramente habría acertado el titular de la Xunta afirmando que la abstención buscaba mejorar en la fase siguiente lo que el jueves ya se había conseguido.
Esa hipótesis es poco probable -y así lo reconoció ayer mismo la señora Salgado-, pero posible y se entendería mejor por los gallegos que la otra, la de que la Xunta sirve a una táctica que sólo pretende reforzar la autoridad del señor Rajoy ahora que tanto se cuestiona.
¿Eh...?