De miércoles, “no solpor”
Tú te sientas ahí en lo alto, en esa terraza viguesa del Verbum desde la que ves, Samil por medio, la línea del horizonte marino porque los pinos te impiden contemplar el mar. Te sientas, digo, con el mar al fondo, a eso de la atardecida, y ves al frente, sobre el escenario, a María do Carmo Krukenberg recitando sus versos. ¿Qué más quieres para clausurar el día? Y si, para mayor aparataje ético y estético, tienes a Alejandrina Pardo a tu izquierda (que me corrige desviaciones linguísticas) y a Rut Alonso a la derecha, que lleva la comunicación de Sulproducciones, organizadora del acto, ¿por qué pedir más a la vida? Estuve el miércoles escuchando a Krukenberg en esos “Mércores no solpor” en los que el fino músico Isaac Garabatos, es también figura organizativa, y antes me tomé con la poeta un cafetito en el Café Verbum, al que se sumó Marita Vázquez de la Cruz, portavoz de Diálogos 90. María do Carmo, que tendrá 82 pero es una mujer de avanzadilla, dijo en un momento: “Voy a hacer un pis inocente, disculpadme”. Un pis de té, sin alcohol ninguno, quiso decir. Pero, a lo que voy: a pesar del viento, estuvo fetén, allí de pie una hora recitando contra el viento, bello su porte maduro. Me dijo riendo: “Deben creer que no me queda mucho tiempo porque me llaman de todas partes. Hasta una película me han propuesto hoy, no sé si sobre mi vida”. Y el próximo miércoles, Pepa Yáñez e Iria Pinheiro.
De María y el mosaico
Sorprende la exposición que estos días podéis ver en el café Cabiria (Alfonso XIII, 32), en la que María Bahamonde muestra unos complejos y minuciosos trabajos de técnica mixta pero con el mosaico como protagonista. Apasionada de Gaudí, cada una de sus obras está integrada por un mínimo de 1.500 piezas originales que acaban componiendo espejos, mesas y distintos complementos de decoración.
De fiesta en el ferry
Aviso a los navegantes. Hoy, y no mañana, es el día de esa “Fiesta de blanco” que desde las 11 de la noche se ofrece en el antiguo transbordador de Goián a Vilanova de Cerveira, convertido en bar flotante amarrado a la orilla portuguesa. Allí está organizando José Fernández (Zé) y me dice la relaciones públicas, Rute Augusto, que hacen tremendas caipirinhas y mojitos. Si notáis que algo se mueve, no será el barco.
De pasteleo subido
Eso sí que es un buen pasteleo. Digo el del Instituto Manuel Antonio de Vigo, que anda estos días en un curso de confitería para profesores seleccionados de toda Galicia entre los que están Amador Lorenzo y Luis García Bobadilla, vecino mío en el barrio viejo. Pero es que el curso, amigos de lo dulce, lo da nada menos que Willliam Willaume, campeón del mundo de pastelería 2001 y ex jefe de Pastelería del Gobierno francés.