La aparente tolerancia de la opinión pública italiana con los escándalos políticos y las orgías sexuales de Berlusconi causa sorpresa en otros países, entre ellos el nuestro. Y parecida reacción suscitan las excusas del primer ministro ante las evidencias de su comportamiento. Recientemente, un periódico español publicó unas fotografías obtenidas durante una de esas juergas en las que podía verse a uno de los invitados, el jefe de gobierno de la República Checa, desnudo y con el miembro viril a media asta. La respuesta de Berlusconi a los periodistas fue de una cínica naturalidad. "Era una reunión privada y nos estábamos duchando ¿Se pondría alguno de ustedes bajo el chorro de agua con chaqueta y corbata?" Por la atención que le dedican los medios, da la impresión de que las orgías y las relaciones con chicas jóvenes tienen más interés informativo que los escándalos políticos, tales como las leyes aprobadas para dotarse de inmunidad ante la justicia, o las relaciones de su partido, Forza Italia, con la mafia siciliana, que habría pasado a ser un agente electoral de primera importancia a cambio de ventajas en sus negocios. No obstante, también dentro del país trasalpino hay voces críticas con la conducta del cavaliere además de la de su mujer, que está en proceso de divorcio, y fue una de las primeras en denunciarlo. De entre las que he leído en la prensa he escogido tres que me parecieron interesantes . La primera es la del filósofo y ensayista Vittorio Sgarbi. "Berlusconi- dice- se folla a todas esas chicas en nombre de todos los italianos y éstos se lo deben de agradecer porque para gobernar bien hay que follar bien". La segunda corresponde al conocido politólogo Giovanni Sartori, para quien el gobierno de Berlusconi no es ni una dictadura ni una democracia sino un sultanato. En definitiva, un régimen de corte con un harén y un disfrute del poder casi absoluto. "El partido, que es una red clientelista feroz, come de él, La Iglesia católica, a la que le ha permitido toda clase de privilegios, también. Y los italianos no saben lo que pasa porque sólo ven la televisión para informarse y el primer ministro controla seis de los siete canales existentes". La tercera de las opiniones seleccionadas corresponde a Sukri Said, una actriz de origen somalí que compara el comportamiento de Berlusconi con el de algunos personajes descritos por Pasolini en su película "Saló o los últimos 120 días de Sodoma". En esa obra, el polémico cineasta denuncia "la mercantilización del sexo como metáfora de la esencia intima del poder en la sociedad del consumo capitalista. Violencia, humillación y total convicción de impunidad. Ahora está pasando en la realidad".Teniendo en cuenta que Berlusconi es ya un anciano de 75 años habrá que preguntarse si ese peculiar sultanato tiene futuro como modelo político.