La burocracia de las administraciones públicas no tiene ya remedio. A los hechos hay que remitirse. Hace meses que el Concello y vecinos de las zonas afectadas decidieron terminar con la práctica del "botellón" en la zona de Joaquín Loriga. Han sido innumerables las consultas jurídicas necesarias para que la ordenanza pudiese ver la luz en los boletines oficiales. Han sido precisas múltiples reuniones, consultas, borradores, y todo lo que se quiera añadir para que, ahora, mucho tiempo después, la normativa contra el "botellón" en esa zona pueda entrar en vigor.
Se esté a favor o en contra de esa práctica juvenil en plazas o avenidas de la ciudad, lo que no es de recibo es la tardanza administrativa en dar soluciones a problemas que padecen a diario, o al menos los fines de semana, un buen número de ciudadanos que, cuando menos, tienen el mismo derecho que aquellos que optan por esta forma de diversión.
Han sido necesarias múltiples gestiones para sacar adelante una normativa de la que depende la calidad de vida de unos residentes en Vigo que sólo han cometido la "imprudencia" de vivir en un lugar que se convirtió en un sitio donde reunirse y beber sin tener en cuenta a los que viven en las inmediaciones.
Lo peor del caso es que esos trámites burocráticos que han sido necesarios hasta que la ordenanza ha visto la luz ayer de forma oficial, se aplican a todas cuantas iniciativas se plantean para solicitar permisos o autorizaciones a la Administración, ya sea local, autonómica o central.
Aunque pueda sonar a demagogia, el ciudadano de a pie no debería verse obligado a esperar semanas, meses e incluso años, a que los trámites sobre sus proyectos o solicitudes se resuelvan. No hay derecho a que si un ciudadano incumple con la Administración se le sancione de forma más o menos inmediata y que cuando es el "aparato burocrático" el que no cumple no pase absolutamente nada.
Ahora falta saber cuánto tiempo habrá de pasar para que la normativa del "botellón" pueda ser aplicable a otros lugares de la ciudad donde también molesta a la gente.