Una escapada a Goián
Hice una escapada gozosa a esa tierra que vio llegar y marchar para siempre a Eliseo Alonso y Xavier Pousa, ésa que es parroquia de Tomiño mandada por brava y bella regidora pero quisiera ser independiente, la misma cuyos lugareños dicen “fiasta” por fiesta, “tamián” por tamién, “ciarto” por cierto o “tabiarna” por taberna. Tierra hospitalaria en la que nos esperaba a Jotaele y a mí el goianés de raza Mané Villa con una agenda apretada que comenzó llevándonos a rezar a la capilla de la Magdalena, hermoso enclave de culto cristiano sito en As Eiras donde, en vez de preces, bastónos para obtener perdón por nuestros pecados la mirada sobre Portugal y el Miño que desde esa tierra santa se divisa. De allí, a un tiro de piedra, está la casa de Miro Benítez, en cuyo comedor con vistas al pai Miño nos regaló su palabra hospitalaria y un blanco rosal que atravesamos con un lomo embuchado de la casa, gloria bendita. Allí nos esperaban Rafa Chaver "O gavilán", de mucha memoria futbolera en Vigo, y Juan Peixoto, viverista mayor del lugar que ha osado importar unos hermosísimos olivos milenarios de Calabria que seguro que dieron sombre a los romanos del Imperio en un descanso de alguna expedición punitiva. El tercer misterio lo rezamos en el bodegón Chaver, en esa área bendita del santuario de San Campio de Lonxe (bendición que no afecta al vino, que lleva solo vino), en donde nos llevamos más blancos al gaznate entre concejales del lugar. El cuarto misterio, te alabamos Señor, lo entonamos en el marquesado de Os Pedregales (ya sumados la sociata Tere Fraiz y el jurisconsulto José María Franco, con casa en la zona). En el restaurante nos esperaba Mario Guerreiro "o llanas", príncipe del lugar, escoltado por el maestresala David Martínez Sobral. Y en su mesa, donde estaba el veterinario Tito Crussat, nos hizo el honor de que bebiéramos el vino premiado de la casa, Lagar de Pedregales, asistido por una empanada de zamburiñas y unos tajos de churrasco estilo propio de chuparse los dedos. Tras charlar con "O Llanas" sobre la filosofía del ser y otros asuntos concluímos el santo rosario en las del Correo aunque Mané les llame O Buli de Goián, donde cualificaron la mesa dos nuevas damas, Nieves Vicente y Dulce Melo y donde la cocinera, Viri Vicente (hermana de Toñi) se lució con unos marinados y una perdiz en escabeche, además de otras ricas menudencias, puesto todo bajo mecenazgo del decano viverista Peixoto. Y, con la bendición "urbi et orbi" de Mané, nos volvimos para Vigo santificados por la gracia de Goián.